jueves, 19 de junio de 2014

Capítulo 1.

¡Último chapuzón del verano! Las tres chicas se tiran a la pequeña piscina que tiene una de ellas. La rubia es la primera en ahogar a las otras dos.

- ¡Marina! ¡Ya! - Consigue decir una de las morenas.
- Deja a Clara anda, hoy te estás pasando. 
- Es que quiero divertirme y estoy nerviosa por mañana.
- ¿Y lo pagas con nosotras?
- Hoy os ha tocado, sí. 
- Pues ten cuidado que todavía podemos faltar a tu fiesta... - Amenaza Elena, aunque sabe que resistirse a ese cumpleaños va a ser difícil.
- Sabes que eso es imposible, te recuerdo que he invitado a bastantes chicos, ¡tenéis que ligar!
- Y lo dice la que tiene pareja, ¿no? - Las dos miran como la futura cumpleañera se sumerge bajo la piscina como si el tema no fuera con ella.
- Anda, vamos a secarnos que se está haciendo tarde.



Intenta asimilar que el verano está acabando y con ello las vacaciones. Pronto tendrá que volver a estudiar periodismo, aunque estos últimos meses su madre le haya estado ayudando. Ella trabaja en un periódico, de manera que muchas veces la dejaba que escribiera con ella algún reportaje y demás. Pero aunque de verdad todo eso la guste, no hay nada mejor que pasar las tardes en la calle, con sus amigas o simplemente haciendo el vago.

- ¡Rocío! ¡Ven, corre! - Desde el salón la llama su madre.
- ¿Qué quieres? - Dice mientras avanza por el pasillo.
- El próximo lunes vas a hacer una entrevista.
- ¿Yo? ¿Dentro de dos días? ¿A quién?
- Sí, tú. Es a un grupo de cinco chicos jovencitos, más o menos de tu edad, que en unos meses van a sacar su primer disco. Me hace ilusión que la hagas tú, puesto que son algunos de tu misma edad y te pasas casi todo el día con la música puesta. ¡Seguro que les has escuchado alguna vez!
- ¿Y cómo dices que se llaman?
- Auryn. ¿Te suena?
- Puede que les haya escuchado alguna vez, pero no sé, ahora no caigo.
- Bueno dime, ¿te apetece entrevistarlos tú? - Rocío lo piensa un poco, sería la primera entrevista que hace, aunque está el tema de que esos chicos tienen más o menos su edad, de manera que la conversación será más fácil y por otro lado que son un grupo de música, algo que a ella le encanta.
- Vale pero, ¿puedo llamar a Laura? Así ella podría hacer las fotos, que no quiero ir yo sola.
- Bueno, la verdad es que ella para lo joven que es saca muy buenas fotos. ¡Id juntas anda!
- ¡Gracias, gracias, gracias! 

Tras varios besos y un gran abrazo a su madre vuelve a la habitación en la que estaba. Una vez allí enciende el ordenador y comienza a buscar información sobre ese grupo.



Ya es domingo. Desde que se ha levantado no ha hecho nada. Un poco de tele, un rato con el móvil y poco más. Sabe que con lo lenta que es tendrá que empezar a prepararse pronto para la fiesta de esta tarde. Pero sólo con pensar en lo de ducharse, arreglárse el pelo, vestirse y maquillarse se le quitan las ganas de todo. Aún así consigue dejar a un lado la pereza y se pone en marcha.
Casi media hora después y mucho más despejada sale de la ducha envuelta en una toalla. Escucha el sonido de una canción. Entra en su cuarto y comprueba que lo que estaba sonando era su móvil. Se acerca y descuelga.

- ¿Diga?
- ¡Clara! ¿Estás ya? Que son las cuatro y media. Tenemos una hora para terminar de arreglarnos. A no ser que tú ya te hayas arreglado claro está. Yo ya estoy vestida aunque aún me queda maquillarme y hacerme algo en el pelo, ¿o me lo dejo suelto? ¿Tú qué crees? Y otra cosa no me maquillo mucho, ¿no? Que es una fiesta de cumpleaños, tampoco es nada del otro mundo. Pero no sé, tampoco quiero ir como si fuera a comprar el pan... Pero jo, que hay que aprovechar que el buen tiempo se acaba. Aunque la fiesta no es para mí, tampoco quiero lucirme mucho. ¿Qué hago? - La chica acelera la velocidad en la que habla en cada frase, llegando hasta tal punto en el que casi no se la entiende.
- Lo primero relajarte Laura. Respira un poco anda, que después de todo ese discurso tiene que faltarte el aire. Y para tranquilizarte un poco yo acabo de salir de la ducha, así que estoy mucho peor que tú. Maquíllate como siempre, si quieres un poco más y ya está. Y para el pelo o te haces un pequeño recogido o te lo puedes dejar suelto, te queda bien de todas formas. Demasiado dilema para tan poco.
- Ay, ¡es que estoy nerviosa!
- ¡Pero si sólo es una fiesta de cumpleaños!
- Ya... Pero... No es eso... Bueno, luego cuando os vea os cuento.
- ¿Y pretendes llamarme para dejarme con la duda?
- Sí, que a ti todavía te queda bastante y si tenemos que llegar antes para ayudar a Marina a prepararlo todo y tú aún no estás no vestida lo veo un poco difícil.
- Vale, ¡pero luego nos lo dices!
- Que sí tranquila.
- Luego te veo.
- ¡Adiós!


Las siguientes horas pasaron bastante rápido para las cinco chicas. Pronto se pusieron a preparar todo y la casa acabó bien decorada y llena de mesas en las que se repartían las distintas comidas.
Antes de lo que se esperaban se había hecho de noche y estaban rodeadas de amigos y de algún que otro desconocido para alguna de ellas. Empezaba la fiesta.

- Voy dentro a por algo de beber, ¿se viene alguna? - Preguntó la cumpleañera.
- ¡Yo voy! - Respondió Laura.
- ¡Yo también! - Dijo Rocío.
- Pues nada, Elena y yo nos quedamos aquí.
- Oye, ¿tú sabes quiénes son esos dos? - Preguntó la morena del flequillo una vez que se quedaron solas.
- Ni idea. ¿Tú los conoces?
- No, por eso te lo digo, es que nos están mirando mucho.
- ¿Nos acercamos a saludarles?
- ¡Si hombre! Que vengan ellos, que son los que están interesados, ¿no?
- Pues yo voy a coger algo de comida, que da la casualidad de que está al lado del de los ojos más claros, muy guapo por cierto, así que si me quieres acompañar...
- Me da que te vas sola.
- Pues nada entonces. Ahora vengo. - Dice mientras se aleja moviendo la mano para despedirse temporalmente. Tal y como dijo coge algo de comer de uno de los platos y antes de que se lo espere es el chico el que la habla.
- ¿Eres amiga de Marina? 
- Sí, una de ellas, me llamo Clara. ¿Y tú eres?
- Blas. Encantado.

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