domingo, 12 de octubre de 2014

Capítulo 14.

Se despierta y suelta una leve carcajada mirando a su amiga. Elena duerme con la pierna y el brazo izquierdo sobre él agarrándole como si fuera su gran peluche. Álvaro mira el reloj, sólo son las ocho pero si de verdad quieren aprovechar el día tienen que levantarse ya. 

- Elena. - Susurra mientras le acaricia una mejilla.

La chica sigue durmiendo, un simple susurró acompañado de una caricia no es suficiente para despertarla.

- Venga pequeña, hay que levantarse. - Dice elevando un poco el tono de voz y apartándole un mechón de pelo de la cara.
- No quiero. - Protesta ella en voz muy baja.
- Tenemos que ver muchas cosas aún, venga, levanta dormilona.

La chica resopla y abre los ojos, es entonces cuando se da cuenta de que estaba completamente abrazada a Álvaro mientras dormía.

- Vaya, lo siento, no me había dado cuenta. - Se disculpa mientras se separa del moreno.
- No pasa nada enana. 

Tras esto se incorpora y se acerca a la gran ventana, corre las cortinas y deja pasar toda la luz dentro de la habitación.

- Por cosas como esta te odio. - Dice la chica del flequillo poniéndose la almohada sobre la cara. No estaba preparada para tanta luz de repente.
- ¡Me odias pero bien que te gusta dormir pegada a mí eh!
- ¡Tenía frío! A demás, yo me había montado mi cama perfectamente en el sofá, fuiste tú el que vino a deshacerme el chiringuito.
- ¡Qué mal amigo soy! - Dice sacándole la lengua en cuanto Elena se incorpora con los ojos abiertos.
- Te corrijo, muy mal amigo. - Contesta sonriendo pícaramente.

Ambos se cambian y se preparan para bajar a desayunar. Les espera un largo día y sobretodo a él, que no dejará de recibir felicitaciones.


Llaman al timbre una vez más. ¿Pero cuántas amigas tiene su hermana? ¡Y todas igual de escandalosas! Intenta concentrarse pero es imposible. Sólo tiene una opción. Coge rápidamente el teléfono y llama a su amigo.

- ¿Sí?
- Dani, ya sé que es sábado y que se supone que sólo iba a ir a tu piso los días que tuviera universidad, pero a mi hermana pequeña no se le ha ocurrido otra cosa mejor que invitar a todas y cada una de sus amigas a casa y bueno, están haciendo bastante ruido...
- ¡Vente aquí anda! No pasa nada. - Contesta el rubio con una carcajada.
- ¿De verdad que no te importa?
- ¡Claro que no! Anda, ven.
- ¡Muchas gracias de verdad! Cojo mis cosas y voy para allá.
- De acuerdo.
- ¡Ahora te veo!
- ¡Hasta ahora!

Tal y como le ha dicho al chico recoge sus libros y apuntes y los guarda en una mochila, la cierra y, cogiendo antes el móvil, la cartera y las llaves, sale de casa.
Veinte minutos más tarde llama al timbre.

- Hola Rocío.
- ¡Hola!  Vaya pelos, ¿no? - Contesta riendo al ver a su amigo tan despeinado.
- No iba a salir así que, ¿para qué arreglarme?
- Eso o que eres un vago.
- También, también. - Ríe. Se dar un par de besos y ella pasa dentro del piso.

La chica se instala en el salón, puesto que su cuarto aún está vacío, y comienza a estudiar.
Un par de horas después Dani entra en el salón con una taza de café en cada mano.

- ¿Te apetece?
- ¡Sí! Muchas gracias.
- No hay de qué. - Contesta mientras la chica le da un sorbo a su bebida. Cada día la ve más guapa. - Bueno, ¿cómo ha ido el estudio?
- Muy bien la verdad, dentro de poco me voy, ya casi he terminado.
- Puedes quedarte a cenar si quieres, ya ves que mucha compañía no tengo hoy.
- No quiero molestar de verdad, ya he ocupado tu salón gran parte de la tarde.
- Dos horas no es gran parte, a demás, ¡tú no molestas! - La chica ríe algo sonrojada. - Anda, quédate aquí un rato más.
- Bueno... Vale. - Responde con una gran sonrisa. - Y dime, ¿tú qué estabas haciendo?
- Ahora tenía pensado practicar un poco con la guitarra algunas de las canciones del disco.
- Que por cierto aún no me has dejado escuchar...
- ¡Aún no ha salido!
- Quedan dos semanas, es casi como si lo hubiera hecho. ¡Además soy tu amiga y compañera de piso!
- Bueno, te voy a cantar una que la verdad me parece preciosa.
- Seguro que lo es, los cinco tenéis mucho talento.
- Gracias. - Contesta sonriendo. - Ven.

Ambos se dirigen a la habitación de él. El rubio coge su guitarra y empieza tocando los primeros acordes de Still. Al acabar la canción Dani comprueba que Rocío está emocionada.

- Es increíble. Me encanta.
- ¿De verdad?
- ¡Me he pasado toda la canción con la piel de gallina! 
- Me alegro de que te guste.
- ¿Sabes? Creo que vais a llegar muy lejos.
- Espero que al menos un poco sí, este es nuestro sueño.
- Vais a conseguir que el sueño de mucha gente sea veros, espera a que pase algo de tiempo y lo veréis.



Apagan las luces y, con varios cuencos repartidos sobre la mesa llenos de chucherías, palomitas, chocolatinas y patatas comienzan a ver la película que acaban de elegir. Aunque no todos estaban de acuerdo en ver una de miedo no había manera de hacer cambiar de opinión a Marina.

- ¡Mirad ahora! - Exclama la chica rubia.
- ¿Ya la has visto? - Pregunta Mario que está sentado bajo las piernas de ella.
- ¿Marina? ¡El caso es cuál no habrá visto! - Dice Laura cogiendo un puñado de palomitas.
- Los rubios molamos, está claro. - Dice Carlos que ya se ha apoderado del cuenco con chocolatinas.
-Obviamente. - Ríe.- ¡Callaros! ¡Que esto es importante! - Exclama minutos después.
- ¡Pero si ahora no estaba hablando nadie! - Protesta Mario, que acaba de rodearla con uno de sus brazos.
- Bueno, por si acaso.

Una hora y media después la película acaba. Deciden dividirse en dos grupos para preparar algo de cena, aunque han comido durante la película algunos siguen teniendo hambre. Las dos chicas preparan algo para comer y ellos ponen la mesa.

- Mario, una cosa.
- Dime.
- Marina y tú estáis juntos, ¿no? - Pregunta Carlos curioso.
- ¿Nosotros? ¡Qué va! ¿Por qué lo dices?
- Ah... Pensé que sí, se os veía muy juntos...
- Somos grandes amigos nada más.
- Claro. ¡Lo siento!
- No pasa nada. - Sonríe y siguen llevando platos y vasos a la mesa.

Carlos se queda pensando. La verdad es que Marina le atrae y si no está con Mario... Pero, ¿a ella le gustará? 



Han quedado con una amiga de Blas que vive en París para enseñar mejor a Clara todos y cada uno de los rincones del lugar. Por ahora todo le ha parecido precioso y con su amigo al lado no han parado de reír.

- Mira, por ahí vienen. - Indica Blas señalando a una pareja.
- ¡Hola! - Saluda una chica de pelo castaño también algo bajita. - Yo soy Noelia.
- ¡Encantada! Yo soy Clara. - Se presenta sonriendo y ambas se dan un par de besos.
- Él es Guille, mi novio. - Dice presentando al chico que está a su lado.
- ¡Un placer! - Contesta Clara repitiendo el mismo gesto que antes.
- Bueno, a mí ya me conocéis todos así que, ¿qué os parece si vamos yendo a la Torre Eiffel?
- ¡Perfecto! - Exclama el otro chico de la mano de Noelia.

Los cuatro comienzan a caminar mientras se cruzan con varios puestos y tiendas. A veces entran en alguno para comprar un regalo y otras simplemente para mirar. Al final, llegan al monumento que querían.

- Dime, ¿te gusta? - Pregunta Blas.
- ¡Me encanta! ¡Es increíble! - Exclama Clara con ambos manos tapándole la boca.
- Chicos, ¿nos podéis hacer una foto? - Pregunta Guille entregándole la cámara a Blas.
- ¡Claro! Venga, colocaros.

 La pareja se pone delante del monumento y muestran lo mucho que se quieren con un pequeño beso, en ese momento, el moreno de ojos claros hace la foto.

- ¡Gracias! - Dice Noelia al regresar con sus amigos.
- ¿Nos hacéis una a nosotros? - Pregunta la morena de ojos más claros prestándoles su cámara.
- ¡Por supuesto! 

Los dos se colocan en el mismo sitio en el que Noelia y Guillermo se colocaron segundos antes, Blas rodea a Clara colocando sus brazos sobre los hombros de ella y les hacen la foto. Ha quedado preciosa.

- ¿Te está gustando la visita?
- ¿Bromeas? ¡Me encanta todo! Muchas gracias por organizarlo así Blas. ¡Te conoces todos los sitios!
- Tenía que hacer todo lo que pudiera para arreglar lo que sucedió.
- Muchas gracias de verdad. - Dice Clara sonriendo. El chico le da la mano.

Siguen caminando hasta que tienen que volver al hotel, ha sido un día perfecto.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Capítulo 13.

Suben al avión sin a penas dirigirse una palabra. Ella no quiere hablar, él no quiere forzarla a decir nada por si acaban discutiendo. Cada uno se sienta en el asiento correspondiente, Clara al lado de la ventanilla y Blas a su derecha. La azafata ordena que todos se abrochen los cinturones, el viaje va a comenzar. El avión comienza a despegar y la chica cierra los ojos y los aprieta, además se agarra con fuerza a cada uno de los brazos del asiento.

- Tranquila, no te va a pasar nada. - Le dice Blas para tranquilizarla.

Su amiga actúa como si no hubiera escuchado nada y sigue en la misma situación de antes. Él, al verla asustada, pone su mano sobre la de ella agarrándola.

- ¿Qué haces? - Pregunta ella consiguiendo abrir los ojos.
- Intentaba ayudarte.
- Gracias, puedo yo sola.
- ¡Venga Clara! ¿Cuánto tiempo vas a estar así?
- El que haga falta para que te des cuenta de que después de lo del otro día conmigo no vas a conseguir nada. - Contesta aún sabiendo que lo  que acaba de decir le duele a ambos. Intenta soltarse de la mano del chico, pero le es imposible.
- Voy a repetirlo una vez más. No estoy con Alba, hace muchísimo tiempo que no tengo nada con ella. ¡Nada!
- ¿Y tengo que creerte?
- ¿Te fías más de alguien que no conoces?

Tras esto de nuevo una de las azafatas se dirige a los pasajeros, aunque esta vez para decir que si quieren, ya pueden desabrocharse, el despegue ha sido un éxito.

- Ya puedes soltarme. - Dice ella en voz baja.
- ¿Ves? Al final no ha sido para tanto, sabía que podía ayudarte.
- ¿Perdona?
- Intentaba distraerte. Sabía que con lo enfadada que estás si te daba la mano no ibas a quedarte callada.
- Vaya... - Responde sorprendida por el pequeño plan. - Gracias.
- No hay de qué.

Pasan un rato en silencio, la morena bajita mira por la ventanilla del avión, el moreno de ojos claros escucha música con sus cascos, entonces ella decide disculparse.

- Blas. - Le llama tocándole un brazo. 
- Dime. - Contesta él quitándose los dos auriculares.
- Lo siento.
- ¿Sentirlo? ¿Por qué?
- Por haberme enfadado, no debería haberlo hecho. Confío en ti, de verdad.
- Gracias. - Dice sonriendo y se acerca para abrazarla.
- ¿Y cómo es que has venido tú conmigo?
- ¡Puf! Es una larga historia...
- ¿Y Elena? ¿Dónde está? Cuándo la llamé también estaba en un avión.
- Eso es otra historia. Álvaro quiere llevarla a Italia.
- ¿Se han ido los dos juntos?
- Sí.
- ¿Y cómo? ¿Desde cuándo teníais planeado esto?
- Lo nuestro desde hace poco tiempo, la verdad, y de lo de Italia Elena se enteró ayer. - Le cuenta haciendo que la chica se ría.
- ¡Menudos liantes sois!
- Álvaro y yo lo hemos hecho por vuestro bien, te lo aseguro.
- Esa es una excusa mala.
- ¿Segura? Te recuerdo que ahora tienes a un gran guía que te acompañe.
- Bueno, en eso tienes razón- Ríe.





Camina hacia el parque que hay detrás de su casa y una vez que llega allí se sienta en el banco a esperar, Paula suele ser muy puntual así que no tardará mucho en llegar. Efectivamente un par de minutos después la ve acercarse.

- Hola. - Saluda David sonriendo.
- ¡Hola! - Dice ella antes de darle dos besos. - ¿Qué tal?
- Bueno, bien, ¿y tú?
- Bien también.

Ninguno de los dos se atreve a quedarse mirando al otro más de un par de segundos, no saben qué hacer ni decir.

- Paula, lo del otro día yo...
- En serio, está olvidado. No pasa nada de verdad.
- Ya, bueno, ese es el problema.
- ¿Qué pasa?
- Creo, no sé... A ver, es que esto es muy difícil.
- Sabes que a mí puedes contármelo.
- Es que no estoy seguro, es raro...
- No quiero insistir pero si no me lo dices no voy a poder ayudarte.
- El beso me gustó. - Consigue decir sin más rodeos.
- Yo.. Creo que...
- No tienes por qué decir nada, es absurdo, mejor dejamos el tema.
- Espera. Yo también tengo derecho a dar mi opinión, ¿no? - Su amigo resopla. - A mí también me gustó.
- ¿De verdad?
- Sí. 
- Entonces... ¿Qué crees que deberíamos hacer?
- Sinceramente no tengo ni idea.
- Pero... ¿Y si lo intentamos?
- ¿Estás seguro?
- ¿Y tú?
- Bueno, quizá sea una locura, pero deberíamos probar. - Responde sonriendo de nuevo. El chico la imita y se acerca a ella para repetir lo mismo del otro día: besarla.



La pareja de amigos se acerca al hotel simplemente para dejar las maletas en la recepción, quieren aprovechar lo que queda de día para conocer Roma. Primero se dirigen al Coliseo y pasan allí varias horas, entre una foto y otra, que se han perdido varias veces y que tienen hambre deciden volver al hotel para cenar. Entran en el gran restaurante del hotel y piden la cena. Allí casi todo es pasta así que ambos piden una lasaña. 

- ¡Ojalá en España la hicieran tan buena! - Dice Elena probando su plato.
- Te digo yo que hasta más rica.
- ¿Dónde? Porque debería ir cuanto antes.
- Más bien quién. - Responde levantando las cejas mientras muestra la mejor de sus sonrisas.
- ¿Tú? No me lo creo.
- ¡Te lo aseguro!
- Eso habrá que verlo.
- De acuerdo, en cuanto volvamos a Madrid y la universidad nos deje disponibles estás invitada a mi casa a probar el mejor plato de lasaña del mundo.
- ¿Del mundo? Bueno, eso ya sí que no lo creo.
- Cambiarás de opinión, te lo aseguro.

Siguen hablando durante la cena y tras pedir el postre y acabarlo se dirigen de nuevo a la recepción a coger sus cosas y para que les den la llave de la habitación. Un rato después cogen el ascensor para subir a la planta correspondiente. Abren la puerta y entran en la que será la habitación de ambos durante un par de días. Rápidamente los dos se dan cuenta de una cosa.

- ¿Hay sólo una cama? - Pregunta ella dejando sus cosas en el suelo.
- Juraría que en la reserva pedí dos camas individuales, se habrán equivocado. Voy a bajar un momento a recepción y lo pregunto.
- Vale.

Ella se acerca corriendo a mirar la hora, cree que ha llegado el momento. Coge el móvil y lo comprueba. Sí, ya es 2 de octubre, ya es el cumpleaños de su amigo. Le espera sentada en el pequeño sofá de la habitación, quizá se pueda hacer cama y dormir allí, pero no, el único sitio en el que se puede descansar ahí es en la cama de matrimonio que tiene enfrente. Escucha un par de pequeños golpes en la puerta y se acerca a abrir, es Álvaro.

- ¿Qué te han dicho?
- Que efectivamente se han equivocado pero que no pueden darnos otra habitación, está casi todo cogido.
- Bueno... Vale, no pasa nada, ya nos apañaremos.
- Vale. Voy a cambiarme.

El moreno de la barba entra en el baño con el pijama en una mano y cierra la puerta, al otro lado de ella la chica también se cambia y saca rápidamente el regalo que le compró días antes.

- ¡Ya estoy! - Dice abriendo la puerta del baño.
- ¡Felicidades! - Exclama su amiga mientras se acerca corriendo a abrazarle.
- ¡Muchas gracias pequeña!
- Toma. - Dice dándole una bolsa.
- De verdad que no tenías por qué comprar nada.
- ¡Claro que sí! ¡Es lo que hacen los amigos!
- ¡Me encanta! ¡Mañana me la pondré! - Dice Álvaro tras comprobar que le ha regalado una camisa bastante bonita.
- ¿De verdad te gusta? ¡Me alegro! 
- Muchas gracias de verdad. - Dice volviendo a abrazarla y dándole un beso en la mejilla.
- Bueno, ahora me da que tenemos que ir a dormir. Mañana habrá que madrugar si queremos ver todo lo que podamos.
- ¡Vale! Pero que sepas que de una buena fiesta cuando volvamos no te libras eh.
- ¡Me parece bien!

A continuación él vuelve a entrar en baño para lavarse los dientes justo después de que ella lo haga. Mientras Elena saca una de las mantas que encuentra en el armario y con una de las almohadas que hay sobre el colchón se monta su propia cama en el pequeño sofá.

- ¿Qué haces ahí metida? - Pregunta su amigo al verla así.
- Tú eres el del cumple, te toca a ti la cama grande.
- ¡No seas tonta! Ahí cabemos los dos perfectamente, no vamos a morir por dormir en el mismo colchón.
- Que no me molesta de verdad, aquí estoy agusto.
- ¡Pero si eso en enano!
- Es cómodo también.
- Venga, sal de ahí.
- Álvaro, de verdad, estoy bien.
- Pues no me dejas otra elección. - Se acerca a ella y la coge en volandas aunque Elena no se lo pone fácil.
- ¡Suéltame!
- Ya voy. - Contesta y  justo después la deja caer sobre la cama. La arropa y le da un pequeño beso sobre el flequillo que le cubre la frente. - Buenas noches.
- Cabezota...
- Sabes que estás mucho mejor aquí. - Ella suelta una leve carcajada.
- Buenas noches cumpleañero.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Capítulo 12.

Ya son las once y está llamando al timbre de la chica tal y como le prometió. Espera unos segundos y es ella quien abre la puerta seguida de una maleta.

- ¿Te vas a llevar todo eso?
- ¿Te parece mucho? - El chico asiente.
- ¡Es sólo un fin de semana!
- Te recuerdo que no tengo ni idea de a dónde me vas a llevar. He tenido que meter ropa de todo tipo, pero llevo sólo lo necesario.
- ¿Sólo lo necesario? Menos mal que no es toda una semana...
- Bueno, ¿nos vamos?
- ¡Claro!

La pareja de amigos sale del edificio y esperan en la acera hasta que llega un taxi a recogerles. El moreno le indica la dirección a la que debe llevarlos y el coche arranca. Tan sólo diez minutos después llegan a la terminal deseada.

- ¿Me vas a decir ya a dónde vamos?
- Aún no.
- ¡Quiero saberlo!
- Lo sabrás.
- ¿Cuándo?
- Dentro de poco, ten en cuenta que en algún momento leerás un cartel indicando el país al que vamos.
- ¿Osea que no me lo vas a decir tú?
- No.
- Gracias entonces. - Contesta ella resoplando.
- ¡Venga, no te pongas así!
- No, no, si yo estoy perfectamente. - Responde dramatizando sin mirarle, está claro que si lo hace comenzará a reírse.
- Anda Elena...
- Ya te he dicho que estoy bien. - Repite mientras avanzan arrastrando ambas maletas.
- Dímelo mirándome.
- Sabes que no podría.
- ¿Tan feo soy? - La chica asiente y es en ese momento cuando le mira. Efectivamente acaban riéndose.
- ¡Eres una mala persona!
- Te recuerdo que eres tú la que acaba de llamarme feo.
- Pensaba que decir la verdad era lo mejor.
- Vale, te has quedado sin viaje. - Dice él parándose mientras le da la espalda a su amiga y se cruza de brazos.
- ¡Álvaro! Venga, no seas tonto.
- ¿Ahora encima feo y tonto?
- Pero un poco sólo.
- Lo estás arreglando eh. - La chica se coloca delante de él y ambos se miran.
- Venga vamos, que al final perdemos el avión.
- Ya te he dicho que te has quedado sin viaje. A nos ser que...
- ¿A no ser que qué?
- Tienes que decirme lo guapo y buena persona que soy.
- ¡Sabes que no sé mentir!
- Oye, esto ya es pasarse. - Responde riendo.
- Vale... Eres el chico más precioso del mundo, encima amable, buen amigo y simpático. ¿Contento? - Dice sonriendo sin arrepentirse de ninguna de las palabras que acaba de decir. Al fin y al cabo es lo que piensa de verdad.
- Te falta algo.
- ¿Más?
- Tienes que darme un beso. - Le susurra en el oído. Ella levanta ambas cejas.
- Estás pesado eh Alvarito.
- Venga, que perdemos el vuelo. - Contesta acercándole una de sus mejillas a Elena.
- Ahora sí, ¿no? - Ella suspira y, tras ponerse un poco de puntillas le da al chico el beso que quería, aunque no es nada raro, todos los amigos se besan miles de veces en las mejillas.



Como cada viernes después de las dos horas de universidad sale a correr, aunque hoy con compañía, a última hora Mario decidió apuntarse y acompañarla. Dan un par de vueltas por el inmenso parque al que han decidido ir y pronto es Marina la que pide un descanso. Se fija bien en el chico mientras bebe un poco de agua. Este último tiempo a cambiado mucho físicamente, y para bien la verdad. Está más fuerte y más guapo, la verdad es que podría ser perfectamente uno de los chicos por los que se le cae la baba al mirarle. Y la verdad es que desde que se han parado no le quita la vista de encima.

- ¿Pasa algo? - Pregunta él extrañado de que le miren tanto rato.
- No, no, nada. - Responde ella sacudiendo la cabeza y dando otro trago de agua. Sin darse cuenta se ha quedado embobada.
- Bueno, ¿seguimos? - Dice mientras se quita la sudadera quedándose en tirantes.
- ¿Sabes? No me encuentro muy bien. Creo que mejor me voy a ir a casa... - Dice fijándose en los brazos y en cómo se le marcan los abdominales, esa camiseta no es la adecuada después de estar sofocada.
- ¡Te acompaño! 
- No hace falta de verdad, suficiente has hecho hoy ya. - Responde aunque el chico sigue sin entenderla.
- Que sí, de verdad, no tengo nada que hacer.
- Mario, no hace falta en serio.
- No voy a dejar que te vayas sola.
- ¿Qué va a pasarme?
- Mmm... No sé, pero venga, deja que te acompañe.
- Bueno... Val... - Y antes de que pueda terminar la palabra el chico la coge en volandas. Se fija en sus ojos claros y se pone a pensar. Su amigo, su mejor amigo, la mejor persona que conoce acaba de insistir en llevarla a casa. A parte ahora mismo está mucho más guapo que antes, más musculoso pero sin pasarse, más... No, no quiere volver a lo de antes, a lo que casi le pasa antes de que el chico se fuera a estudiar fuera. No quiere empezar a enamorarse de él otra vez. ¿Para qué? Seguro que no es correspondida.



Anoche ella le dijo que quedaban directamente en el aeropuerto, no sabe por qué, pero simplemente aceptó sin preguntar. El vuelo sale a las cuatro de la tarde y desde hace un rato ya está dando vueltas por el aeropuerto en busca de su amiga. Quedan casi dos horas para que el avión salga y ella aún no ha aparecido. A intentado llamarla cientos de veces y nunca contesta. ¿Qué está pasando? Teme que algo salga mal. 

- Clara relájate. - Se repite continuamente.

Pero es incapaz de hacerlo. ¡No sabe dónde está su compañera de viaje!
Prueba a llamarla una vez más, esta vez teniendo suerte.

- ¿Diga?
- ¿Cómo que diga? ¿Dónde estás? - Pregunta elevando el tono.
- Clara relájate. Estoy en el aeropuerto te lo juro.
- Pues o estamos en aeropuertos distintos o no deberías jurarme nada.
- A ver, ¿tú dónde estás?
- ¡Donde se supone que deberías estar tú!
- ¿Y no hay nadie más contigo? Alguien... ¿Alguien que conoces?
- ¿Qué dices? ¿A quién quieras que conozca? ¿Al de seguridad, que lleva viéndome dando vueltas sin parar desde hace un buen rato?
- ¡Claro que no!
- ¿Entonces? - Sigue atenta a la conversación con su amiga, es entonces cuando escucha de fondo ' pasajeros con destino a Roma pueden ir abrochándose los cinturones, el avión despegará en los próximos cinco minutos'. - ¿Roma? ¿Dónde estás?
- Lo siento Clara, tengo que dejarte. - Y antes de poder contestarle nada Elena cuelga.

Intenta controlar sus ganas de asesinar a cualquiera que pase mientras busca una explicación a todo esto. Rápidamente se da cuenta de que no hay ninguna así que decide ir a prepararse para su vuelo, con Elena o sin ella va a ir a París.

- ¿Clara? - La morena bajita se gira cuando escucha su nombre.
- ¿Qué haces tú aquí? - Pregunta mirando a Blas y bajando la mirada a la maleta que le acompaña. ¿Qué es todo esto?

domingo, 7 de septiembre de 2014

Capítulo 11.

Piensa en lo que sucedió ayer en el cine. David, su amigo de toda la vida, como su hermano, ¿le besó? Aún no entiende cómo pudo suceder. Pero hay otra cosa que tampoco entiende: ¿Por qué le gustó el beso? ¡Si son amigos! Nunca había pensado en el de la forma en la que ayer David pensó en ella pero, ¿ahora?¿De verdad quiere repetir lo de ayer? Está realmente hecha un lío, así que hace lo que suele hacer en estos casos. Se acerca hasta la mesilla de la habitación, coge su móvil y llama a Clara. Tras esperar un par de segundos su amiga descuelga.

- ¡Hola cielo!
- Hola...
- Ey, ¿qué te pasa Paula?
- No lo sé, necesito que me ayudes.
- Cuéntame.
- Ayer fui al cine con David, el escogió ver una película de miedo y ya sabes como me pongo yo... Entonces cuando más asustada estaba David lo empeoró diciendo que si aparecía ahora un asesino, bueno, eso no tiene importancia, la cosa... Es que me besó.
- ¿Qué? ¡Qué fuerte!
- Ya, ¡ya lo sé!
- Y dime, ¿te gustó?
- Creo... Creo que sí.
- ¿Crees?
- Clara llevo siendo su amiga muchos años, lo de ayer fue muy raro y no estoy segura de nada. Seguro que confundió la amistad con el amor.
- Amiga, tienes un lío enorme en la cabeza.
- ¡Sí! No sé qué hacer. Después del beso seguimos como si nada, ninguno de los dos decía nada, luego cuando acabó la película y salimos a la calle cada uno se fue a su casa casi sin decir una palabra. Fue todo muy raro.
- Tienes que hablar con él.
- ¿Y qué le digo?
- Tenéis que hablar lo de ayer, empieza normal la conversación, igual que solíais hablar, y luego saca el tema. Todo se arreglará, confía en mí.
- Eso espero...
- ¡Ya verás que sí!
- ¡Muchas gracias Clara!
- ¡De nada! Y ahora me voy a preparar la maleta, que luego me pasa como siempre y lo dejo todo para el último momento.
- ¡Vale! ¡Buen viaje mañana!
- ¡Gracias! ¡Adiós!

Tras terminar la conversación se queda unos segundos mirando la pantalla del móvil. Sí, tiene que hacerlo.

'Tenemos que hablar. ¿Puedes quedar mañana? Un beso.'

Le envía ese mensaje a David y pronto obtiene una respuesta.

'Sí, yo también creo que tenemos que hablar. Quedamos mañana a las seis en el parque de siempre. ¡Otro para ti!'

Lee el mensaje y bloquea el móvil. Los dos necesitan tener esa conversación.



Terminan la partida de bolos tal y como esperaban: Dani gana con bastantes puntos de diferencia.

- ¡Te dije que no era nada buena en esto! - Protesta Rocío.
- No ser buena es una cosa, después estás tú.
- Eso me ha dolido y mucho.
- Sabes que yo te quiero. - La chica sonríe al escucharlo, sabe que lo dice de broma, pero él le ha dicho que la quiere.
- ¡Pues me da que no sabes demostrarlo muy bien!
- Ven aquí anda. - Su amiga se acerca, él le regala un cálido abrazo. - ¿Y ahora?
- Bueno, vas mejorando.
- La próxima vez que vayamos a jugar te enseño.
- Me da que va a ser mejor.
- Bueno, ¿quieres que vayamos a mi casa a tomar algo? Esta por aquí cerca.
- ¡Por mí encantada!

Los dos entran en el coche de él y van hasta su casa. Al entrar dentro Rocío se sorprende, no es un piso muy grande pero el salón es amplio y tiene todo bien ordenado. Además la decoración es preciosa.

- ¡Wow! ¡Me encanta!
- ¿De verdad? Hay una habitación libre aquí, estoy pensando en buscar a alguien que la alquile porque bueno, ahora empezaremos con los conciertos y tampoco voy a poder pasar mucho tiempo. Además es un espacio desaprovechado. - La chica se queda pensando, justo ayer estuvo hablando con su madre de buscarse un piso más cerca de la universad porque siempre que tiene clases también por la tarde a penas tiene tiempo para comer. 
- Pues entonces me da que los dos estamos de suerte.
- ¿Y eso?
- Siempre que tengo clases en la universidad por la mañana y por la tarde no tengo casi tiempo de llegar a casa a comer. Además siempre tengo que ir en metro porque nunca consigo sitio para aparcar y bueno, estaba pensando en alquilar algo por el centro...
- ¡No te lo pienses más! Aquí tienes un hueco para ti. Mira, voy a enseñarte la habitación, entra perfectamente un escritorio para que puedas estudiar, no creo que haya sitio para una cama, pero bueno, si sólo lo necesitas para comer y poder estudiar un poco es perfecto. - La chica del flequillo le sigue y ambos llegan a la habitación. Tiene razón, entra un escritorio perfectamente, es la habitación que necesita.
- Entonces me da que tienes una compañera de piso de lunes a jueves.
- ¡Perfecto!
- Luego le comentaré todo esto a mis padres pero no creo que haya ningún problema. 

 Ambos sonríen. Él esta feliz de compartir piso con su amiga, ella se alegra porque, aparte de estar más cerca de la universidad va a compartir piso con el chico que empieza a gustarle.



Pasado mañana es el cumple de su amigo y no sabe qué comprarle. Recorre las tiendas del centro comercial hasta que encuentra una en la que cree que la ropa puede gustarle al chico.

- Sí, esta le encantará. - Se dice a sí misma mirando la camisa que acaba de coger.

Busca la talla que cree Álvaro usa y una vez que la tiene va a pagar a la caja.

- ¿Me lo puede poner para regalo? - Pregunta una vez que ha entregado la camisa a la cajera.
- ¡Claro! 

Un par de minutos después consigue salir de la tienda con el regalo tan sólo media hora antes de que cierren. Aunque se ha pasado casi toda la tarde buscando qué regalarle al chico por su cumple también ella se ha comprado algo de ropa. 
Mientras camina hacia su coche el móvil comienza a sonarle, lo saca de uno de los bolsillos de su pantalón y descuelga.

- ¿Sí?
- ¡Hola!
- ¡Hola Álvaro!
- ¿Qué tal el día?
- Muy bien, he ido al centro comercial a comprar un poco.
- Ya veo... Cosas de chicas, ¿no?
- Bueno... Más o menos. - Ríe.- ¿Tú qué has hecho?
- Preparar mi maleta.
- ¿Tu maleta? ¡Pensé que sólo se iba Blas!
- Blas y Clara se irán, pero nosotros también.
- ¿Cómo? ¿Nosotros? ¿De qué estás hablando?
- Es una sorpresa. Mi recompensa por haberte dejado sin viaje. No vamos a París pero... Es precioso también.
- Estás de broma, ¿no?
- No. ¡Por cierto! ¡Se me olvidaba decirte que el vuelo sale a las dos de la tarde! A las once paso a por ti, ¿de acuerdo?
- Y ahora es cuando llega el: ¡Tranquila, es una broma!
- Mmm... No, que yo sepa no.
- ¡Álvaro! Además, te recuerdo que yo mañana por la mañana tengo clase.
- ¡Venga Elena! ¡Por un día no va a pasar nada!
- ¿Y qué le digo a mis padres? ¿Mamá, papá, me voy con un amigo a coger un avión para irnos un fin de semana a no sé dónde?
- Podrías empezar por ahí.
- Álvaro de verdad que no hace falta todo esto.
- Sí que hace falta. Te quedaste sin viaje por mi culpa y quiero que, aunque no sea ir al mismo lugar, disfrutes este fin de semana. ¿De acuerdo?
- Vale... ¡Pero en cuanto te vea te mato, no puedes avisar el día de antes!
- Anda tonta, así es más emocionante. - La morena se ríe.
- Bueno, te dejo que voy a entrar al coche.
- Vale. ¡Acuérdate! Mañana a las once estoy llamando al timbre.
- ¡Como para olvidarlo!
- ¡Hasta mañana!

Cuelga y arranca el coche. ¿A dónde querrá llevarla?