- ¿Te vas a llevar todo eso?
- ¿Te parece mucho? - El chico asiente.
- ¡Es sólo un fin de semana!
- Te recuerdo que no tengo ni idea de a dónde me vas a llevar. He tenido que meter ropa de todo tipo, pero llevo sólo lo necesario.
- ¿Sólo lo necesario? Menos mal que no es toda una semana...
- Bueno, ¿nos vamos?
- ¡Claro!
La pareja de amigos sale del edificio y esperan en la acera hasta que llega un taxi a recogerles. El moreno le indica la dirección a la que debe llevarlos y el coche arranca. Tan sólo diez minutos después llegan a la terminal deseada.
- ¿Me vas a decir ya a dónde vamos?
- Aún no.
- ¡Quiero saberlo!
- Lo sabrás.
- ¿Cuándo?
- Dentro de poco, ten en cuenta que en algún momento leerás un cartel indicando el país al que vamos.
- ¿Osea que no me lo vas a decir tú?
- No.
- Gracias entonces. - Contesta ella resoplando.
- ¡Venga, no te pongas así!
- No, no, si yo estoy perfectamente. - Responde dramatizando sin mirarle, está claro que si lo hace comenzará a reírse.
- Anda Elena...
- Ya te he dicho que estoy bien. - Repite mientras avanzan arrastrando ambas maletas.
- Dímelo mirándome.
- Sabes que no podría.
- ¿Tan feo soy? - La chica asiente y es en ese momento cuando le mira. Efectivamente acaban riéndose.
- ¡Eres una mala persona!
- Te recuerdo que eres tú la que acaba de llamarme feo.
- Pensaba que decir la verdad era lo mejor.
- Vale, te has quedado sin viaje. - Dice él parándose mientras le da la espalda a su amiga y se cruza de brazos.
- ¡Álvaro! Venga, no seas tonto.
- ¿Ahora encima feo y tonto?
- Pero un poco sólo.
- Lo estás arreglando eh. - La chica se coloca delante de él y ambos se miran.
- Venga vamos, que al final perdemos el avión.
- Ya te he dicho que te has quedado sin viaje. A nos ser que...
- ¿A no ser que qué?
- Tienes que decirme lo guapo y buena persona que soy.
- ¡Sabes que no sé mentir!
- Oye, esto ya es pasarse. - Responde riendo.
- Vale... Eres el chico más precioso del mundo, encima amable, buen amigo y simpático. ¿Contento? - Dice sonriendo sin arrepentirse de ninguna de las palabras que acaba de decir. Al fin y al cabo es lo que piensa de verdad.
- Te falta algo.
- ¿Más?
- Tienes que darme un beso. - Le susurra en el oído. Ella levanta ambas cejas.
- Estás pesado eh Alvarito.
- Venga, que perdemos el vuelo. - Contesta acercándole una de sus mejillas a Elena.
- Ahora sí, ¿no? - Ella suspira y, tras ponerse un poco de puntillas le da al chico el beso que quería, aunque no es nada raro, todos los amigos se besan miles de veces en las mejillas.
Como cada viernes después de las dos horas de universidad sale a correr, aunque hoy con compañía, a última hora Mario decidió apuntarse y acompañarla. Dan un par de vueltas por el inmenso parque al que han decidido ir y pronto es Marina la que pide un descanso. Se fija bien en el chico mientras bebe un poco de agua. Este último tiempo a cambiado mucho físicamente, y para bien la verdad. Está más fuerte y más guapo, la verdad es que podría ser perfectamente uno de los chicos por los que se le cae la baba al mirarle. Y la verdad es que desde que se han parado no le quita la vista de encima.
- ¿Pasa algo? - Pregunta él extrañado de que le miren tanto rato.
- No, no, nada. - Responde ella sacudiendo la cabeza y dando otro trago de agua. Sin darse cuenta se ha quedado embobada.
- Bueno, ¿seguimos? - Dice mientras se quita la sudadera quedándose en tirantes.
- ¿Sabes? No me encuentro muy bien. Creo que mejor me voy a ir a casa... - Dice fijándose en los brazos y en cómo se le marcan los abdominales, esa camiseta no es la adecuada después de estar sofocada.
- ¡Te acompaño!
- No hace falta de verdad, suficiente has hecho hoy ya. - Responde aunque el chico sigue sin entenderla.
- Que sí, de verdad, no tengo nada que hacer.
- Mario, no hace falta en serio.
- No voy a dejar que te vayas sola.
- ¿Qué va a pasarme?
- Mmm... No sé, pero venga, deja que te acompañe.
- Bueno... Val... - Y antes de que pueda terminar la palabra el chico la coge en volandas. Se fija en sus ojos claros y se pone a pensar. Su amigo, su mejor amigo, la mejor persona que conoce acaba de insistir en llevarla a casa. A parte ahora mismo está mucho más guapo que antes, más musculoso pero sin pasarse, más... No, no quiere volver a lo de antes, a lo que casi le pasa antes de que el chico se fuera a estudiar fuera. No quiere empezar a enamorarse de él otra vez. ¿Para qué? Seguro que no es correspondida.
Anoche ella le dijo que quedaban directamente en el aeropuerto, no sabe por qué, pero simplemente aceptó sin preguntar. El vuelo sale a las cuatro de la tarde y desde hace un rato ya está dando vueltas por el aeropuerto en busca de su amiga. Quedan casi dos horas para que el avión salga y ella aún no ha aparecido. A intentado llamarla cientos de veces y nunca contesta. ¿Qué está pasando? Teme que algo salga mal.
- Clara relájate. - Se repite continuamente.
Pero es incapaz de hacerlo. ¡No sabe dónde está su compañera de viaje!
Prueba a llamarla una vez más, esta vez teniendo suerte.
- ¿Diga?
- ¿Cómo que diga? ¿Dónde estás? - Pregunta elevando el tono.
- Clara relájate. Estoy en el aeropuerto te lo juro.
- Pues o estamos en aeropuertos distintos o no deberías jurarme nada.
- A ver, ¿tú dónde estás?
- ¡Donde se supone que deberías estar tú!
- ¿Y no hay nadie más contigo? Alguien... ¿Alguien que conoces?
- ¿Qué dices? ¿A quién quieras que conozca? ¿Al de seguridad, que lleva viéndome dando vueltas sin parar desde hace un buen rato?
- ¡Claro que no!
- ¿Entonces? - Sigue atenta a la conversación con su amiga, es entonces cuando escucha de fondo ' pasajeros con destino a Roma pueden ir abrochándose los cinturones, el avión despegará en los próximos cinco minutos'. - ¿Roma? ¿Dónde estás?
- Lo siento Clara, tengo que dejarte. - Y antes de poder contestarle nada Elena cuelga.
Intenta controlar sus ganas de asesinar a cualquiera que pase mientras busca una explicación a todo esto. Rápidamente se da cuenta de que no hay ninguna así que decide ir a prepararse para su vuelo, con Elena o sin ella va a ir a París.
- ¿Clara? - La morena bajita se gira cuando escucha su nombre.
- ¿Qué haces tú aquí? - Pregunta mirando a Blas y bajando la mirada a la maleta que le acompaña. ¿Qué es todo esto?
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