Piensa en lo que sucedió ayer en el cine. David, su amigo de toda la vida, como su hermano, ¿le besó? Aún no entiende cómo pudo suceder. Pero hay otra cosa que tampoco entiende: ¿Por qué le gustó el beso? ¡Si son amigos! Nunca había pensado en el de la forma en la que ayer David pensó en ella pero, ¿ahora?¿De verdad quiere repetir lo de ayer? Está realmente hecha un lío, así que hace lo que suele hacer en estos casos. Se acerca hasta la mesilla de la habitación, coge su móvil y llama a Clara. Tras esperar un par de segundos su amiga descuelga.
- ¡Hola cielo!
- Hola...
- Ey, ¿qué te pasa Paula?
- No lo sé, necesito que me ayudes.
- Cuéntame.
- Ayer fui al cine con David, el escogió ver una película de miedo y ya sabes como me pongo yo... Entonces cuando más asustada estaba David lo empeoró diciendo que si aparecía ahora un asesino, bueno, eso no tiene importancia, la cosa... Es que me besó.
- ¿Qué? ¡Qué fuerte!
- Ya, ¡ya lo sé!
- Y dime, ¿te gustó?
- Creo... Creo que sí.
- ¿Crees?
- Clara llevo siendo su amiga muchos años, lo de ayer fue muy raro y no estoy segura de nada. Seguro que confundió la amistad con el amor.
- Amiga, tienes un lío enorme en la cabeza.
- ¡Sí! No sé qué hacer. Después del beso seguimos como si nada, ninguno de los dos decía nada, luego cuando acabó la película y salimos a la calle cada uno se fue a su casa casi sin decir una palabra. Fue todo muy raro.
- Tienes que hablar con él.
- ¿Y qué le digo?
- Tenéis que hablar lo de ayer, empieza normal la conversación, igual que solíais hablar, y luego saca el tema. Todo se arreglará, confía en mí.
- Eso espero...
- ¡Ya verás que sí!
- ¡Muchas gracias Clara!
- ¡De nada! Y ahora me voy a preparar la maleta, que luego me pasa como siempre y lo dejo todo para el último momento.
- ¡Vale! ¡Buen viaje mañana!
- ¡Gracias! ¡Adiós!
Tras terminar la conversación se queda unos segundos mirando la pantalla del móvil. Sí, tiene que hacerlo.
'Tenemos que hablar. ¿Puedes quedar mañana? Un beso.'
Le envía ese mensaje a David y pronto obtiene una respuesta.
'Sí, yo también creo que tenemos que hablar. Quedamos mañana a las seis en el parque de siempre. ¡Otro para ti!'
Lee el mensaje y bloquea el móvil. Los dos necesitan tener esa conversación.
Terminan la partida de bolos tal y como esperaban: Dani gana con bastantes puntos de diferencia.
- ¡Te dije que no era nada buena en esto! - Protesta Rocío.
- No ser buena es una cosa, después estás tú.
- Eso me ha dolido y mucho.
- Sabes que yo te quiero. - La chica sonríe al escucharlo, sabe que lo dice de broma, pero él le ha dicho que la quiere.
- ¡Pues me da que no sabes demostrarlo muy bien!
- Ven aquí anda. - Su amiga se acerca, él le regala un cálido abrazo. - ¿Y ahora?
- Bueno, vas mejorando.
- La próxima vez que vayamos a jugar te enseño.
- Me da que va a ser mejor.
- Bueno, ¿quieres que vayamos a mi casa a tomar algo? Esta por aquí cerca.
- ¡Por mí encantada!
Los dos entran en el coche de él y van hasta su casa. Al entrar dentro Rocío se sorprende, no es un piso muy grande pero el salón es amplio y tiene todo bien ordenado. Además la decoración es preciosa.
- ¡Wow! ¡Me encanta!
- ¿De verdad? Hay una habitación libre aquí, estoy pensando en buscar a alguien que la alquile porque bueno, ahora empezaremos con los conciertos y tampoco voy a poder pasar mucho tiempo. Además es un espacio desaprovechado. - La chica se queda pensando, justo ayer estuvo hablando con su madre de buscarse un piso más cerca de la universad porque siempre que tiene clases también por la tarde a penas tiene tiempo para comer.
- Pues entonces me da que los dos estamos de suerte.
- ¿Y eso?
- Siempre que tengo clases en la universidad por la mañana y por la tarde no tengo casi tiempo de llegar a casa a comer. Además siempre tengo que ir en metro porque nunca consigo sitio para aparcar y bueno, estaba pensando en alquilar algo por el centro...
- ¡No te lo pienses más! Aquí tienes un hueco para ti. Mira, voy a enseñarte la habitación, entra perfectamente un escritorio para que puedas estudiar, no creo que haya sitio para una cama, pero bueno, si sólo lo necesitas para comer y poder estudiar un poco es perfecto. - La chica del flequillo le sigue y ambos llegan a la habitación. Tiene razón, entra un escritorio perfectamente, es la habitación que necesita.
- Entonces me da que tienes una compañera de piso de lunes a jueves.
- ¡Perfecto!
- Luego le comentaré todo esto a mis padres pero no creo que haya ningún problema.
Ambos sonríen. Él esta feliz de compartir piso con su amiga, ella se alegra porque, aparte de estar más cerca de la universidad va a compartir piso con el chico que empieza a gustarle.
Pasado mañana es el cumple de su amigo y no sabe qué comprarle. Recorre las tiendas del centro comercial hasta que encuentra una en la que cree que la ropa puede gustarle al chico.
- Sí, esta le encantará. - Se dice a sí misma mirando la camisa que acaba de coger.
Busca la talla que cree Álvaro usa y una vez que la tiene va a pagar a la caja.
- ¿Me lo puede poner para regalo? - Pregunta una vez que ha entregado la camisa a la cajera.
- ¡Claro!
Un par de minutos después consigue salir de la tienda con el regalo tan sólo media hora antes de que cierren. Aunque se ha pasado casi toda la tarde buscando qué regalarle al chico por su cumple también ella se ha comprado algo de ropa.
Mientras camina hacia su coche el móvil comienza a sonarle, lo saca de uno de los bolsillos de su pantalón y descuelga.
- ¿Sí?
- ¡Hola!
- ¡Hola Álvaro!
- ¿Qué tal el día?
- Muy bien, he ido al centro comercial a comprar un poco.
- Ya veo... Cosas de chicas, ¿no?
- Bueno... Más o menos. - Ríe.- ¿Tú qué has hecho?
- Preparar mi maleta.
- ¿Tu maleta? ¡Pensé que sólo se iba Blas!
- Blas y Clara se irán, pero nosotros también.
- ¿Cómo? ¿Nosotros? ¿De qué estás hablando?
- Es una sorpresa. Mi recompensa por haberte dejado sin viaje. No vamos a París pero... Es precioso también.
- Estás de broma, ¿no?
- No. ¡Por cierto! ¡Se me olvidaba decirte que el vuelo sale a las dos de la tarde! A las once paso a por ti, ¿de acuerdo?
- Y ahora es cuando llega el: ¡Tranquila, es una broma!
- Mmm... No, que yo sepa no.
- ¡Álvaro! Además, te recuerdo que yo mañana por la mañana tengo clase.
- ¡Venga Elena! ¡Por un día no va a pasar nada!
- ¿Y qué le digo a mis padres? ¿Mamá, papá, me voy con un amigo a coger un avión para irnos un fin de semana a no sé dónde?
- Podrías empezar por ahí.
- Álvaro de verdad que no hace falta todo esto.
- Sí que hace falta. Te quedaste sin viaje por mi culpa y quiero que, aunque no sea ir al mismo lugar, disfrutes este fin de semana. ¿De acuerdo?
- Vale... ¡Pero en cuanto te vea te mato, no puedes avisar el día de antes!
- Anda tonta, así es más emocionante. - La morena se ríe.
- Bueno, te dejo que voy a entrar al coche.
- Vale. ¡Acuérdate! Mañana a las once estoy llamando al timbre.
- ¡Como para olvidarlo!
- ¡Hasta mañana!
Cuelga y arranca el coche. ¿A dónde querrá llevarla?
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