jueves, 24 de julio de 2014

Capítulo 7.

Eleva el brazo y lo mueve de un lado a otro lentamente al ritmo de la canción. Observa a Álvaro, que también la mira fijamente cantando su estrofa.

'Mírame y dime que Lo nuestro ya se fue Que murió, se esfumó el sueño El sueño que aún me cuesta olvidar.'

Termina y ambos se sonríen. Parece que la chica acaba de firmar una tregua con el moreno de la barba.
Tras Volver cantan el resto de canciones, algunas como The one that got away, Jueves, Un poco de amor o Años 80 hacen que las cuatro amigas se animen a cantar.
Varias canciones más, y entre muchos 'gracias por dejarnos hacer música' el concierto acaba. Los cinco chicos se despiden del público y abandonan el escenario.

- ¡Me ha encantado chicas! ¡Cantan genial! - Exclama Marina de forma animada.
- ¿Habéis visto qué pedazo de voces? - Dice Clara.
- La verdad es que sí, lo han hecho genial. - Opina Rocío. 

Tras esto las tres miran fijamente a Elena. Es la única que aún no ha dicho nada y de la que más les importa la opinión.

- Bueno... Vale... ¡Lo han hecho increíble! Me ha gustado mucho la verdad.
- ¡Bien! ¡Pensé que no ibas a decir nunca algo bueno que tenga que ver con Álvaro!
- ¿Pero no has visto las miraditas que se han echado mientras cantaban? ¡Esta se lo ha pasado mejor que las tres juntas! - Dice Marina dándole un codazo a la morena.
- ¡No digas tonterías anda! Bueno, ¿ahora a dónde tenemos que ir?
- Pues según me explicó Blas ayer, tenemos que enseñarle estas tarjetas a ese guardia. - Explica la morena bajita sacando varios carnets de su bolso. - Y él nos lleva hasta el camerino de los chicos y listo.
- ¡Vale! Vamos entonces.

Las cuatro amigas se acercan a uno de los guardias que, tal y como comentó el día de antes Blas, estaba al lado del escenario. Cada una enseña su tarjeta y pronto el alto hombre asiente y las conduce por un largo pasillo.

- Es ahí. - Indica el hombre señalando una de las puertas.
- Vale. ¡Muchas gracias! 

El guardia vuelve a su anterior puesto de trabajo abandonando a las cuatro chicas frente a la puerta.

- ¿Quién llama? ¡Que a mí me da vergüenza! - Dice Clara alejándose un par de pasos.
- ¡Pero si tu ya conoces a uno! ¡Y bastante! - Exclama Rocío.
- Tú conoces a los cinco... - Dice Marina defendiendo a su otra amiga.
- ¡Pues abro yo! - Dice Elena. Tras esto apoya su mano sobre el manillar y, con un par de golpes en la puerta antes de girarlo, pregunta si pueden entrar asomando la cabeza por la pequeña sala.
- ¡Claro, pasad! - Responde Blas.

La morena del flequillo abre la puerta del todo dejando que los chicos vean a sus tres amigas. Acto seguido las cuatro pasan y comienzan a presentarse.

- Y bueno decirnos, ¿os ha gustado el concierto? - Pregunta Dani.
- ¡Nos ha encantado a las cuatro! 
- ¿De verdad? ¡Nos alegramos un montón! - Exclama Carlos.

Pronto se dividen en varios grupos comienzan a hablar. Clara con David y Blas, Rocío con Dani, Marina con Carlos... Y Elena con Álvaro.

- ¡Así que te has comprado mi pulsera!
- ¿Qué? ¿Qué dices?
- Mis fans son smilers. Y, a no ser que no sepa leer, es la palabra que pone ahí. - Contesta indicando una de las muñecas de la chica.
- ¿En serio? La verdad es que no tenía ni idea Álvaro. Marina compró las cinco y nos las repartimos.
- Claro, claro...
- ¡Lo digo en serio!
- Entonces será cosa del destino, ¿no? - Responde haciendo reír a la chica.
- ¡No digas tonterías! ¿Crees en esas chorradas?
- Me ofendes. El destino quiere unirnos y tú te opones.
- Tampoco creo que fuera buena idea...
- Contra él no se puede luchar.
- Álvaro, que acabamos de conocernos. - Dice la chica levantando las cejas.
- ¡Ya lo sé! Estaba bromeando.
- ¡Empezaba a creerte!
- Eso es porque soy buen actor. - Contesta sonriendo sacándole una sonrisa a la chica.
- ¡Eso parece! - Responde apartando la mirada del moreno de la barba. Empieza a ponerse nerviosa y no sabe por qué.
- Oye, de verdad que siento lo de la llamada. Era una broma y...
- No te disculpes, estaba enfadada y no debía haberte respondido así. - Dice interrumpiendo al chico.
- Entonces, ¿amigos? - Pregunta Álvaro alargando el brazo.
- Amigos. - Responde Elena con un apretón de manos.



- ¿De verdad? ¡Yo me sé casi todas las canciones de Taylor Swift! - Exclama Rocío ante la coincidencia de gustos con el chico.
- Ojalá venga pronto a Madrid a dar un concierto. Nunca he tenido la oportunidad de verla en concierto.
- ¡Yo tampoco! Y la verdad es que me haría muchísima ilusión.
- A ver... - El rubio de ojos azules agarra una de las muñecas de la chica para leer la palabra de la pulsera roja que acaba de comprarse. - ¿Así que pastelita?
- Bueno... La verdad es que las hemos cogido a voleo. Lo peor de todo es que tengo tan buena memoria que no me acuerdo de quién son fans las pastelitas.
- Son de David, así que me da que te has confundido de pulsera. - Responde sonriendo. Tras esto le quita la pulsera a Rocío y se acerca hasta Marina. Segundos después viene con otra distinta de color azul.
- ¿Esta es la tuya?
- ¡Sí! Así que si me permites... - Dice extendiendo una de sus manos.
- Claro, pónmela. - El chico obedece.
- ¡Listo!
- Gracias. - Sonríe animada. - A ver... - La chica mira atentamente su muñeca derecha. - ¿Blueheart?
- Sí. Me lo propusieron por Twitter y me gustó la idea. 
- Es original. - Contesta riendo.

Escuchan un par de golpes en la puerta. Poco después David se acerca a recibir a la chica que acaba de llegar y la presenta al grupo.

- Ella es Paula. Los chicos ya la conocen así que os presento a vosotras...
- ¡Wow! ¿Otra vez? ¡Después de tanto sin vernos y hoy ya es la segunda vez! - Exclama la recién llegada dirigiéndose al grupo de chicas.
- ¡Vaya! Esto ya es mucha coincidencia. - Ríe Elena.
- ¿Así que ya os conocéis? - Pregunta David sorprendido.
- Sí, en el instituto fui varios años a la misma clase con Elena. Y bueno, como todas estudiábamos en el mismo centro también las conozco. - Responde y se acerca a saludar a cada una de las chicas.

- ¡No tenía ni idea de que os conocíais! - Exclama David hablando con ella apartados del grupo.
- Siempre salíamos juntas. Es una lástima que por culpa de la universidad tuviera que separarme de ellas.
- Pero este curso estarás en Madrid, ¿no?
- ¡Sí! Y la verdad es que me encanta la idea. ¡No voy a volver a separarme de ti! Ahora en serio... Gracias por tus palabras todo este tiempo que he estado fuera. Necesitaba a alguien y tú has estado apoyándome siempre. Eres muy especial para mi.
- Era lo que tenía que hacer. Eres una buena amiga y tú habrías hecho lo mismo por mí.
- Gracias de verdad. - Responde Paula sonriendo. - Y bueno dime, ¿cómo es que conocéis a todas estas? - Pregunta señalando a sus amigas.
- Bueno, en realidad sólo conocía a Rocío. El pasado lunes nos entrevistó a los cinco. Y bueno, Blas y Álvaro ya conocían a alguna de ellas.
- ¡Hablando de Blas! ¿Cómo lleva lo suyo? - Pregunta susurrando para que el resto no pueda oírla.
- Bueno... Ella acabó marchándose y no nos habla de la historia desde hace tiempo. Y por otra parte... Está conociendo a Clara.
- Me alegro muchísimo la verdad. Por lo menos de Clara podemos fiarnos. Es muy buena chica. Y que Alba se haya marchado es lo que mejor podría venirle a él.
- Mientras no vuel... - El sonido de la puerta le interrumpe. Ya es la tercera vez que llaman en la noche. Aunque esta vez la visita no agradará a todos...

viernes, 18 de julio de 2014

Capítulo 6.

Sábado. Habla por teléfono con su mejor amigo. Le echa muchísimo de menos desde que tuvo que mudarse fuera de Madrid. Por suerte sólo quedan tres meses para que regrese.

- Marina, te echo de menos.
- ¡Y yo! Ya sabes que estos meses he intentado ir a verte varias veces pero por una cosa u otra no he podido... Lo siento.
- No sientas nada, la culpa es mía por haberme ido.
- ¡Tenías que aprovechar la oportunidad!
- Pero bueno, el caso es que sólo quedan tres meses para que pueda volver.
- ¡Sí! ¡Tengo muchísimas ganas! Eh... Espera un momento. 

La chica se acerca a la puerta de casa, acaban de llamar al timbre. Abre y acto seguido Clara entra.

- Mario, es Clara, acaba de llegar a mi casa. No sé si te lo había dicho pero nos vamos de concierto.
- ¿En serio? ¡Pasároslo muy bien!
- ¡Gracias! Luego te cuento. ¡Un beso!
- ¡Adiós!

- Mario, ¿no? - Pregunta Clara dejando su bolso sobre el sofá de la chica.
- Sí. ¡Sólo quedan tres meses para que venga! 
- Me alegro cielo. Y ahora dime, ¿voy bien así? - Su amiga da una vuelta y apoya las dos manos sobre la cintura.
- ¡Estás guapísima! Si Blas ya está loquito por ti hoy le va a dar algo.
- ¡No seas tonta! Creo que más bien soy yo la que está loquita por él. ¡Es que es tan majo, tan amable, tan amor!
- Pero él es el que te ha invitado a salir estos días. Eso quiere decir algo.
- ¿Tú crees?
- Tanto como creo que el chocolate es la mejor comida del mundo.
- ¡Vaya! ¡Entonces sí que estás segura! - La pareja de amigas ríen y ambas pasan a la habitación de Marina.
- ¿Llevas la entrada?
- Sí, casi se me olvida pero la llevo.
- Pues entonces ya podemos irnos. - La chica rubia coge su bolso y segundos después ambas salen de su casa.
- ¿Al final en qué coche vamos?
- En el de Rocío. Me dijo que vendría con Elena a buscarnos.
- ¡Perfecto! Espera, ¿son esas?
- ¡Sí!

Una vez que las cuatro están dentro del coche van hacia el centro de Madrid. Casi media hora después llegan a la gran cola que empieza en la puerta de la sala en la que los chicos cantarán.

- ¿Cuándo abren las puertas? - Pregunta Elena mientras observa a la gente de la cola. La mayoría son chicas adolescentes con los brazos llenos de 'Auryn' o los nombres de los componentes de la banda.
- Faltan exactamente dos minutos, porque abrían una hora antes de que empezara. - Responde Rocío.
- A ver si no tardan mucho. ¡Qué calor! - Protesta Clara.
- ¿Te ha dicho algo Blas? - Pregunta Marina.
- Dice que ellos ya están dentro.
- Mirad chicas, ¡ya están abriendo!
- ¡Bien! - Exclama la morena bajita.

Cuando llega su turno, las cuatro amigas entran dentro de la sala. Ven que a la izquierda del escenario hay un pequeño puesto y deciden acercarse.

- ¡Mira qué graciosa! - Indica Rocío señalando una de las tazas que lleva la cara de Dani.
- ¿Nos compramos algo? - Propone Marina.
- ¿Cogemos una pulsera cada una? - Contesta Elena señalando las pulseras de colores que hay sobre el mostrador.
- ¡Vale! Pero cada una es de las fans de cada chico de Auryn, así que cogemos las cinco y que una de nosotras lleve dos. - Explica Rocío.

Minutos después es Marina la que compra las cinco pulseras para repartirlas luego entre todas y así ir más rápido.

- ¿Cuál queréis cada una? - Pregunta al terminar de comprarlas.
- ¡Yo la blanca! - Pide Clara a sabiendas de que esa es la de los fans de Blas.
- A mí dame la verde por ejemplo. - Escoge Elena.
- Mmm... ¡Yo la roja! - Elige Rocío.
- Pues entonces yo me quedo con la amarilla y la azul. - Dice Marina poniéndose cada una de ellas en una muñeca.
- Oye, ¿qué significa la palabra que pone en cada pulsera? - Pregunta Elena tras ponerse la suya.
- Es el nombre de las fans de cada uno. ¿Cuál te ha tocado a ti?
- Smiler. ¿De cuál de ellos las fans son smilers?
- Pf... Yo ya no me acuerdo, sé que me lo dijeron en la entrevista pero ahora mismo no caigo.
- Bueno, luego les preguntamos, ahora vamos a coger sitio. 

- ¡Elena! - La morena se gira para ver quién le ha llamado.
- ¿Paula? ¡Cuánto tiempo! - Las amigas se abrazan.
- ¿Qué haces aquí? ¡No te veo desde que acabó el instituto!
- Vengo con Marina, Clara y Rocío. Nos invitaron y aquí estamos. ¿Y tú?
- Soy amiga de uno de ellos, de David.- Responde sonriendo.- ¡Me alegro de haberte visto!
- ¡Y yo! - Vuelven a abrazarse.- ¡A ver si nos volvemos a ver pronto!
- Seguro que sí. - Las dos morenas sonríen.

Tras esto las dos se despiden y Elena vuelve con sus amigas al sitio que encontraron, por suerte muy cerca del escenario. Sólo queda media hora de espera que a las cuatro se les pasa bastante rápido y antes de que lo esperen los cinco chicos salen al escenario.

viernes, 11 de julio de 2014

Capítulo 5.

Martes por la tarde. Las tres chicas pasean por Gran Vía buscando tiendas para comprar la ropa que llevará Rocío el sábado.

- ¿Pero seguro que no te gusta? - Pregunta Elena levantando las cejas.
- ¡Otra vez! ¡Que no! - Responde Rocío resoplando.
- Déjala, ya lo admitirá, el chico es muy mono. - Añade Clara riendo.
- ¿Entramos ahí? - Rocío señala una de las tiendas que tienen a su derecha y seguidamente las tres entran a mirar ropa.
- ¡Mira este! - La chica del flequillo le muestra a su amiga uno de los conjuntos que más le ha gustado. 
- Es muy bonito. - La chica mira el precio. - ¡Y caro! Mejor vamos a mirar otro...

Media hora después el grupo de amigas entran en tres de los probadores de la tienda. Aunque no todas iban con la intención de comprar han acabado eligiendo algunas prendas.

- Chicas, ¿os gusta este? - La morena de ojos claros abre la cortina de su probador esperando la respuesta de sus amigas.
- ¡Clara! - Las dos chicas estallan en carcajadas al verla. A elegido el vestido más hortera de la tienda.
- Sé que os encanta a las dos. - La chica vuelve a cerrar la cortina y continúa probándose ropa, aunque esta vez la que de verdad la gusta.



El grupo se ha reunido para ensayar. Terminan de entonar The one that got away. El rubio de ojos azules aparta la guitarra dispuesto a tomarse un descanso.

- ¿Queréis algo de beber? - Pregunta Dani mientras se dirige a su cocina.
- ¡Trae cuatro Coca Colas! - Responde Carlos desde el salón elevando el tono para que su compañero le oiga.
- ¡Marchando!

Poco después los cinco permanecen en el salón con su bebida.

- Chicos, ¿os acordáis de Clara, la chica de la que os hablé?
- La de la fiesta, ¿no?
- Sí. - Asiente Blas.- ¿Y os acordáis de la chica que nos hizo ayer la entrevista?
- Sí. ¿Pasa algo? - Responde David a la pregunta.
- ¡Ella y Clara son amigas!
- ¿En serio? ¡Menuda coincidencia!
- ¡La verdad es que sí! Ayer cuando quedé con ella me lo contó. Y, por cierto, van a venir algunas amigas suyas al concierto. 
- ¿Clara va también?
- Sí, va con Rocío, que es la chica que nos entrevistó y dos más. Elena y Marina creo que dijo. - El chico de los ojos claros mira a Álvaro y sonríe.
- Muy bien. - Dice Carlos dándole otro trago al refresco.
- Y, bueno, ayer le propuse a Clara que sus amigas y ella vinieran con nosotros después del concierto, aunque ya nos conocemos casi todos, ¿no? - El moreno da un codazo a Álvaro, que carraspea ante la atenta mirada de los otros tres chicos.
- ¿Soy el único que no entiende lo que acaba de decir Blas? - Pregunta Dani mirando a los presentes.
- En la fiesta yo conocí a Elena. Sólo eso. - Explica el moreno de la barba.
- ¿Y?
- Y sólo eso. - Repite Álvaro.
- ¿No la llamaste ayer? - Pregunta Blas extrañado. - ¡Si conseguí su número!
- Bueno... Sí...

El chico narra toda la historia a sus amigos.

- ¿Y no la dijiste nada más? Es que tú también...
- Creo que ya la molesté bastante como para decir algo más.
- ¿Ahora es cuando te importa? Haberla hablado bien desde el principio.
- Ya... Bueno, el sábado intentaré hablar con ella.



Hacen una parada para cenar. Entran en el McDonalds más cercano cada una cargada con varias bolsas de ropa.

- ¿Va Elena a por una mesa y pedimos Clara y yo los tres menús?
- ¡Vale! 

Minutos después las dos chicas hacen compañía a la morena, que coge sitio en una de las mesas para que nadie se la quite.

- Chicas, a todo esto, ¿a qué hora es el concierto?
- No me acuerdo, ya le preguntaré a Blas.
- Necesito saberlo ahora. Me está preguntando mi madre para no se qué.
- Pues yo me he quedado sin batería... - Clara mira a Elena, consciente de que tiene el móvil de uno de los integrantes de la banda. - ¿Puedes llamar a Álvaro?
- Esto lo estáis haciendo a posta, ¿no? - Dice Elena resoplando mientras saca el móvil.
- Venga, que no te cuesta nada. - Insiste Rocío.

Elena acaba cediendo y marca el número del chico. Espera unos segundos y obtiene respuesta.

- Te lo dije, acabarías echándome de menos.
- Clara se ha quedado sin batería y necesitamos saber la hora del concierto, por desgracia esta era la única manera de saberla.
- Es a las siete y media, acabará a eso de las nueve y luego ya nos vamos todos juntos.
- Vale, gracias.
- ¡Espera!
- ¿Qué te pasa ahora?
- Lo siento por lo de ayer.
- Álvaro ahora no puedo hablar. ¡Adiós! - La joven cuelga y vuelve a guardar el teléfono en su bolso.

- Tía, ¿por qué eres tan dura con él?
- El concierto es de siete y media a nueve. - Contesta ignorando la pregunta de su amiga.
- Gracias pero opino que deberías darle una oportunidad, no para salir, simplemente para que no os odiéis, quiero pasármelo bien el sábado, sin peleas ni nada.- Dice con sinceridad Clara. La morena resopla pensando en lo que le ha dicho su amiga y aunque lo intenta, en toda la comida no consigue sacarse al chico de la cabeza, puede que se haya pasado pero con él no le sale ser de otra forma.

miércoles, 2 de julio de 2014

Capítulo 4.

Ha decidido que esa tarde no saldrá, tiene demasiado calor y prefiere quedarse durmiendo en casa. ¡Está claro que es lo que más le gusta! Antes de echarse su siesta decide ver alguna película. Se decanta por una de amor y elige Tres metros sobre el cielo, ya que no tiene novio por lo menos que se alegre la vista viendo a Mario Casas como protagonista. La película empieza y minutos después su móvil suena. De nuevo un WhatsApp, seguro que es de alguna de las chicas. Desbloquea el móvil y mira el mensaje, no tiene ese número guardado y el o la que sea no tiene foto de perfil. Contesta al 'hola guapa' preguntando quién es.
Vuelve a bloquear el móvil dispuesta a seguir viendo la película pero de nuevo el sonido de otro mensaje la interrumpe.

'¿Ya te has olvidado de mí?' 

¿Cómo se va a haber olvidado si no puede saber quién es? 

- ¡La gente cuando se aburre tiene unas cosas! - Protesta en su habitación.

'No tienes foto de perfil, no tengo guardado tu número... Me da que por mucho que sepa quién eres no puedo identificarte.' - Escribe como respuesta.

Espera a que la contesten atenta a la pantalla del móvil y al 'escribiendo...' que la verdad le he está poniendo bastante nerviosa.

'Venga Elena, haz memoria. Soy un chico, moreno...'

Un chico moreno. Eso está bien teniendo en cuenta la enorme cantidad de chicos morenos que conoce y la conocen.

'Me parece muy bien pero no tengo tiempo para perderlo en juegos de pistas. ¡Adiós!' - Le escribe ella y justo después le bloquea. No está dispuesta a que interrumpan más una de sus películas preferidas. 



Sale de su casa enfrentándose al calor que hace en la calle. Casi septiembre y la temperatura sigue subiendo día a día.

- ¡Rocío! - Dice Marina cuando la ve acercarse.
- ¡Hola chicas! - Le da dos besos a ella y Laura y comienzan a caminar.

Deciden ir a uno de los parques que hay en la zona de Madrid en la que viven, allí siempre hay una parte en la que da la sombra y es lo que necesitan en un día como hoy.

- Oye, ¿y si vamos a por un helado? - Propone la rubia del grupo.
- Marina y la comida...
- ¡Encima! Es lo mejor contra el calor. 
- Anda, vamos.

Cambian de dirección y se dirigen al puesto más cercano. Allí cada una de ellas compra su helado y vuelven de nuevo al parque al que querían ir.

- ¿Cómo irá Clara? - Pregunta Laura al resto pensando en su amiga.
- Pues - Rocío mira la hora.- ya debe de llevar con Blas un rato. Digo yo que estarán bien, ¿no?
- ¿Y si la llamamos?
- No vamos a molestarla ahora Laura, déjala un rato, luego más tarde la preguntamos.
- Bueno... Vale. 
- ¡Una cosa importante! - Exclama Rocío captando la atención de sus dos amigas. - ¿Qué os vais a poner para el concierto? Bueno Laura, tú no estás pero, ¿tú Marina?
- ¿En serio nos preguntas esto? ¡Aún quedan cinco días!
- Ya... Pero es que no quiero ir mal... ¿Mañana se viene alguna de compras conmigo?
- ¿Tanto interés tienes en ir bien? 
- Pues nada entonces, me voy a comprar yo sola. - Contesta bromeando.
- ¡Lo que pasa es que a ti te gusta uno de esos chicos!
- ¿Qué dices Marina? ¿Cómo me va a gustar?
- Venga dinos. ¿Cuál de los cinco es?
- Bueno... No me gusta. A ver, es majo y muy guapo, pero nada más.
- Ya, claro... ¿Y se llama?
- Es Dani.
- Ah... A mí si no me das descripciones no me entero, aún estoy un poco verde en este tema. - Dice Laura.
- Es este. - Rocío busca en el móvil una de las fotos de la entrevista y les enseña la imagen.
- ¡Es rubito! ¡Como yo! - Exclama Marina.
- Pues la verdad es que es muy mono. 
- ¡Pero que conste que no me gusta! No empecéis a montaros películas...
- Claro, claro. Lo que tú digas.



Manda un par de mensajes más pero a la chica no le llegan. Tampoco ha vuelto a conectarse y ya van casi dos horas desde que le habló por última vez. Está claro que le ha bloqueado. Se le ocurre probar a llamarla, lo de antes sólo era para divertirse un poco y parece que a ella le ha sentado mal. Marca el número y espera unos segundos. Pero nada, no obtiene respuesta. Vuelve a intentarlo una vez más, esta vez teniendo suerte.

- ¿Se puede saber qué quieres? - Contesta alterada.
- ¡Vaya! Yo también estoy bien, gracias.
- ¿Quién eres?
- Ya te lo he dicho antes. Soy un chico y moreno. Te toca adivinar.
- Creo que podría hacer una lista interminable de chicos morenos.
- Esta bien, te daré otra pista. Estuve en la fiesta del otro día.
- ¿Álvaro?
- ¡Muy bien! Veo que eres lista.
- Qué pena que no pueda decir lo mismo de ti. ¿Por qué tienes mi número?
- Eso ha sido fácil. Me lo ha dado Blas, como sabrás hoy ha quedado con Clara.
- Yo es que la mato... - Susurra la chica.
- ¡Pero si estabas deseando que te llamara! 
- No, no te creas eh.
- Bueno, te recuerdo que el sábado nos volvemos a ver.
- Sí, por desgracia para mí, tú estarás encantado. ¡Aunque espera! No sé si te encontraré entre todas las chicas con las que te irás.
- ¿Sigues celosa por lo del otro día?
- ¿Yo? ¿Celosa? ¡Eso ya te digo yo que no!
- ¿Entonces?
- ¿Entonces qué?
- ¿Qué por qué te pones así?
- ¡Porque eres un chulo!
- Pensé que te gustaba eso.
- Mira, vamos a hacer una cosa. Yo voy a colgar y tú no vas a volver a llamarme, ¿queda claro?
- ¿Eso es lo que quieres?
- Sí.
- Pues nada entonces. ¡Hasta que me eches de menos!
- Sigue soñando.
- Sabes que acabará pasando.
- Más quisieras.
- Ahora piensas eso. Espérate unas semanas. Con suerte, hasta días.
- Buenas tardes. - La chica cuelga el teléfono. 

Conversación finalizada. ¿Quién de los dos tendrá razón? El chico está convencido de que él, pero sólo el tiempo tiene la respuesta.



Han decidido salir del restaurante para poder dar una vuelta antes de volver cada uno a su casa. La pareja habla animadamente hasta que el móvil de ella empieza a sonar. 

- ¿Sí? - Contesta descolgando.
- ¡Hola! - Responden tres de sus amigas al unísono.
- ¿Qué tal todo chicas?
- Todo bien. ¿Tú qué tal con Blas? - Pregunta Rocío.
- Muy bien. Hemos ido a tomar algo y ahora estamos dando una vuelta.
- ¿Os habéis besado? ¡Dime que os habéis besado! - Dice Laura eufórica, tan alto que el moreno que acompaña a Clara es capaz de oírla e inevitablemente suelta una carcajada.
- ¿Es ese?
- Sí, es el de la risa. Y Laura, querida, te agradecería que dejaras esas preguntas para otro momento. Por favor.
- Me da que te han oído los dos Laura. - Le dice Marina a la chica.
- Sí, me da que sí. - Contesta Clara.
- Bueno, que te hemos llamado porque Laura lo había propuesto hace un rato para ver cómo iba todo así que mejor os dejamos.
- Vale chicas. ¡Adiós!
- ¡Adiós! - Vuelven a decir a la vez. La morena bajita cuelga y sigue su paseo con el chico.

Un rato después los dos paran. Ha llegado el momento en el que cada uno tiene que tomar un camino distinto para volver a casa.

- La verdad es que me lo he pasado genial. ¡A ver si nos podemos ver antes del sábado!
- ¡Sí! La verdad es que lo he estado pensando y si queréis después del concierto nos podemos ver todos. Ya os diremos por dónde tenéis que pasar para poder vernos.
- ¡Por mí perfecto! Ya lo vamos hablando. - Dice ella alegre. Los dos se abrazan y al separarse se miran sonrientes.
- ¡Hasta otra Clara! - El chico se acerca para darle dos besos y tras esto cada uno se aleja en una dirección.