Ha decidido que esa tarde no saldrá, tiene demasiado calor y prefiere quedarse durmiendo en casa. ¡Está claro que es lo que más le gusta! Antes de echarse su siesta decide ver alguna película. Se decanta por una de amor y elige Tres metros sobre el cielo, ya que no tiene novio por lo menos que se alegre la vista viendo a Mario Casas como protagonista. La película empieza y minutos después su móvil suena. De nuevo un WhatsApp, seguro que es de alguna de las chicas. Desbloquea el móvil y mira el mensaje, no tiene ese número guardado y el o la que sea no tiene foto de perfil. Contesta al 'hola guapa' preguntando quién es.
Vuelve a bloquear el móvil dispuesta a seguir viendo la película pero de nuevo el sonido de otro mensaje la interrumpe.
'¿Ya te has olvidado de mí?'
¿Cómo se va a haber olvidado si no puede saber quién es?
- ¡La gente cuando se aburre tiene unas cosas! - Protesta en su habitación.
'No tienes foto de perfil, no tengo guardado tu número... Me da que por mucho que sepa quién eres no puedo identificarte.' - Escribe como respuesta.
Espera a que la contesten atenta a la pantalla del móvil y al 'escribiendo...' que la verdad le he está poniendo bastante nerviosa.
'Venga Elena, haz memoria. Soy un chico, moreno...'
Un chico moreno. Eso está bien teniendo en cuenta la enorme cantidad de chicos morenos que conoce y la conocen.
'Me parece muy bien pero no tengo tiempo para perderlo en juegos de pistas. ¡Adiós!' - Le escribe ella y justo después le bloquea. No está dispuesta a que interrumpan más una de sus películas preferidas.
Sale de su casa enfrentándose al calor que hace en la calle. Casi septiembre y la temperatura sigue subiendo día a día.
- ¡Rocío! - Dice Marina cuando la ve acercarse.
- ¡Hola chicas! - Le da dos besos a ella y Laura y comienzan a caminar.
Deciden ir a uno de los parques que hay en la zona de Madrid en la que viven, allí siempre hay una parte en la que da la sombra y es lo que necesitan en un día como hoy.
- Oye, ¿y si vamos a por un helado? - Propone la rubia del grupo.
- Marina y la comida...
- ¡Encima! Es lo mejor contra el calor.
- Anda, vamos.
Cambian de dirección y se dirigen al puesto más cercano. Allí cada una de ellas compra su helado y vuelven de nuevo al parque al que querían ir.
- ¿Cómo irá Clara? - Pregunta Laura al resto pensando en su amiga.
- Pues - Rocío mira la hora.- ya debe de llevar con Blas un rato. Digo yo que estarán bien, ¿no?
- ¿Y si la llamamos?
- No vamos a molestarla ahora Laura, déjala un rato, luego más tarde la preguntamos.
- Bueno... Vale.
- ¡Una cosa importante! - Exclama Rocío captando la atención de sus dos amigas. - ¿Qué os vais a poner para el concierto? Bueno Laura, tú no estás pero, ¿tú Marina?
- ¿En serio nos preguntas esto? ¡Aún quedan cinco días!
- Ya... Pero es que no quiero ir mal... ¿Mañana se viene alguna de compras conmigo?
- ¿Tanto interés tienes en ir bien?
- Pues nada entonces, me voy a comprar yo sola. - Contesta bromeando.
- ¡Lo que pasa es que a ti te gusta uno de esos chicos!
- ¿Qué dices Marina? ¿Cómo me va a gustar?
- Venga dinos. ¿Cuál de los cinco es?
- Bueno... No me gusta. A ver, es majo y muy guapo, pero nada más.
- Ya, claro... ¿Y se llama?
- Es Dani.
- Ah... A mí si no me das descripciones no me entero, aún estoy un poco verde en este tema. - Dice Laura.
- Es este. - Rocío busca en el móvil una de las fotos de la entrevista y les enseña la imagen.
- ¡Es rubito! ¡Como yo! - Exclama Marina.
- Pues la verdad es que es muy mono.
- ¡Pero que conste que no me gusta! No empecéis a montaros películas...
- Claro, claro. Lo que tú digas.
Manda un par de mensajes más pero a la chica no le llegan. Tampoco ha vuelto a conectarse y ya van casi dos horas desde que le habló por última vez. Está claro que le ha bloqueado. Se le ocurre probar a llamarla, lo de antes sólo era para divertirse un poco y parece que a ella le ha sentado mal. Marca el número y espera unos segundos. Pero nada, no obtiene respuesta. Vuelve a intentarlo una vez más, esta vez teniendo suerte.
- ¿Se puede saber qué quieres? - Contesta alterada.
- ¡Vaya! Yo también estoy bien, gracias.
- ¿Quién eres?
- Ya te lo he dicho antes. Soy un chico y moreno. Te toca adivinar.
- Creo que podría hacer una lista interminable de chicos morenos.
- Esta bien, te daré otra pista. Estuve en la fiesta del otro día.
- ¿Álvaro?
- ¡Muy bien! Veo que eres lista.
- Qué pena que no pueda decir lo mismo de ti. ¿Por qué tienes mi número?
- Eso ha sido fácil. Me lo ha dado Blas, como sabrás hoy ha quedado con Clara.
- Yo es que la mato... - Susurra la chica.
- ¡Pero si estabas deseando que te llamara!
- No, no te creas eh.
- Bueno, te recuerdo que el sábado nos volvemos a ver.
- Sí, por desgracia para mí, tú estarás encantado. ¡Aunque espera! No sé si te encontraré entre todas las chicas con las que te irás.
- ¿Sigues celosa por lo del otro día?
- ¿Yo? ¿Celosa? ¡Eso ya te digo yo que no!
- ¿Entonces?
- ¿Entonces qué?
- ¿Qué por qué te pones así?
- ¡Porque eres un chulo!
- Pensé que te gustaba eso.
- Mira, vamos a hacer una cosa. Yo voy a colgar y tú no vas a volver a llamarme, ¿queda claro?
- ¿Eso es lo que quieres?
- Sí.
- Pues nada entonces. ¡Hasta que me eches de menos!
- Sigue soñando.
- Sabes que acabará pasando.
- Más quisieras.
- Ahora piensas eso. Espérate unas semanas. Con suerte, hasta días.
- Buenas tardes. - La chica cuelga el teléfono.
Conversación finalizada. ¿Quién de los dos tendrá razón? El chico está convencido de que él, pero sólo el tiempo tiene la respuesta.
Han decidido salir del restaurante para poder dar una vuelta antes de volver cada uno a su casa. La pareja habla animadamente hasta que el móvil de ella empieza a sonar.
- ¿Sí? - Contesta descolgando.
- ¡Hola! - Responden tres de sus amigas al unísono.
- ¿Qué tal todo chicas?
- Todo bien. ¿Tú qué tal con Blas? - Pregunta Rocío.
- Muy bien. Hemos ido a tomar algo y ahora estamos dando una vuelta.
- ¿Os habéis besado? ¡Dime que os habéis besado! - Dice Laura eufórica, tan alto que el moreno que acompaña a Clara es capaz de oírla e inevitablemente suelta una carcajada.
- ¿Es ese?
- Sí, es el de la risa. Y Laura, querida, te agradecería que dejaras esas preguntas para otro momento. Por favor.
- Me da que te han oído los dos Laura. - Le dice Marina a la chica.
- Sí, me da que sí. - Contesta Clara.
- Bueno, que te hemos llamado porque Laura lo había propuesto hace un rato para ver cómo iba todo así que mejor os dejamos.
- Vale chicas. ¡Adiós!
- ¡Adiós! - Vuelven a decir a la vez. La morena bajita cuelga y sigue su paseo con el chico.
Un rato después los dos paran. Ha llegado el momento en el que cada uno tiene que tomar un camino distinto para volver a casa.
- La verdad es que me lo he pasado genial. ¡A ver si nos podemos ver antes del sábado!
- ¡Sí! La verdad es que lo he estado pensando y si queréis después del concierto nos podemos ver todos. Ya os diremos por dónde tenéis que pasar para poder vernos.
- ¡Por mí perfecto! Ya lo vamos hablando. - Dice ella alegre. Los dos se abrazan y al separarse se miran sonrientes.
- ¡Hasta otra Clara! - El chico se acerca para darle dos besos y tras esto cada uno se aleja en una dirección.
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