Suben al avión sin a penas dirigirse una palabra. Ella no quiere hablar, él no quiere forzarla a decir nada por si acaban discutiendo. Cada uno se sienta en el asiento correspondiente, Clara al lado de la ventanilla y Blas a su derecha. La azafata ordena que todos se abrochen los cinturones, el viaje va a comenzar. El avión comienza a despegar y la chica cierra los ojos y los aprieta, además se agarra con fuerza a cada uno de los brazos del asiento.
- Tranquila, no te va a pasar nada. - Le dice Blas para tranquilizarla.
Su amiga actúa como si no hubiera escuchado nada y sigue en la misma situación de antes. Él, al verla asustada, pone su mano sobre la de ella agarrándola.
- ¿Qué haces? - Pregunta ella consiguiendo abrir los ojos.
- Intentaba ayudarte.
- Gracias, puedo yo sola.
- ¡Venga Clara! ¿Cuánto tiempo vas a estar así?
- El que haga falta para que te des cuenta de que después de lo del otro día conmigo no vas a conseguir nada. - Contesta aún sabiendo que lo que acaba de decir le duele a ambos. Intenta soltarse de la mano del chico, pero le es imposible.
- Voy a repetirlo una vez más. No estoy con Alba, hace muchísimo tiempo que no tengo nada con ella. ¡Nada!
- ¿Y tengo que creerte?
- ¿Te fías más de alguien que no conoces?
Tras esto de nuevo una de las azafatas se dirige a los pasajeros, aunque esta vez para decir que si quieren, ya pueden desabrocharse, el despegue ha sido un éxito.
- Ya puedes soltarme. - Dice ella en voz baja.
- ¿Ves? Al final no ha sido para tanto, sabía que podía ayudarte.
- ¿Perdona?
- Intentaba distraerte. Sabía que con lo enfadada que estás si te daba la mano no ibas a quedarte callada.
- Vaya... - Responde sorprendida por el pequeño plan. - Gracias.
- No hay de qué.
Pasan un rato en silencio, la morena bajita mira por la ventanilla del avión, el moreno de ojos claros escucha música con sus cascos, entonces ella decide disculparse.
- Blas. - Le llama tocándole un brazo.
- Dime. - Contesta él quitándose los dos auriculares.
- Lo siento.
- ¿Sentirlo? ¿Por qué?
- Por haberme enfadado, no debería haberlo hecho. Confío en ti, de verdad.
- Gracias. - Dice sonriendo y se acerca para abrazarla.
- ¿Y cómo es que has venido tú conmigo?
- ¡Puf! Es una larga historia...
- ¿Y Elena? ¿Dónde está? Cuándo la llamé también estaba en un avión.
- Eso es otra historia. Álvaro quiere llevarla a Italia.
- ¿Se han ido los dos juntos?
- Sí.
- ¿Y cómo? ¿Desde cuándo teníais planeado esto?
- Lo nuestro desde hace poco tiempo, la verdad, y de lo de Italia Elena se enteró ayer. - Le cuenta haciendo que la chica se ría.
- ¡Menudos liantes sois!
- Álvaro y yo lo hemos hecho por vuestro bien, te lo aseguro.
- Esa es una excusa mala.
- ¿Segura? Te recuerdo que ahora tienes a un gran guía que te acompañe.
- Bueno, en eso tienes razón- Ríe.
Camina hacia el parque que hay detrás de su casa y una vez que llega allí se sienta en el banco a esperar, Paula suele ser muy puntual así que no tardará mucho en llegar. Efectivamente un par de minutos después la ve acercarse.
- Hola. - Saluda David sonriendo.
- ¡Hola! - Dice ella antes de darle dos besos. - ¿Qué tal?
- Bueno, bien, ¿y tú?
- Bien también.
Ninguno de los dos se atreve a quedarse mirando al otro más de un par de segundos, no saben qué hacer ni decir.
- Paula, lo del otro día yo...
- En serio, está olvidado. No pasa nada de verdad.
- Ya, bueno, ese es el problema.
- ¿Qué pasa?
- Creo, no sé... A ver, es que esto es muy difícil.
- Sabes que a mí puedes contármelo.
- Es que no estoy seguro, es raro...
- No quiero insistir pero si no me lo dices no voy a poder ayudarte.
- El beso me gustó. - Consigue decir sin más rodeos.
- Yo.. Creo que...
- No tienes por qué decir nada, es absurdo, mejor dejamos el tema.
- Espera. Yo también tengo derecho a dar mi opinión, ¿no? - Su amigo resopla. - A mí también me gustó.
- ¿De verdad?
- Sí.
- Entonces... ¿Qué crees que deberíamos hacer?
- Sinceramente no tengo ni idea.
- Pero... ¿Y si lo intentamos?
- ¿Estás seguro?
- ¿Y tú?
- Bueno, quizá sea una locura, pero deberíamos probar. - Responde sonriendo de nuevo. El chico la imita y se acerca a ella para repetir lo mismo del otro día: besarla.
La pareja de amigos se acerca al hotel simplemente para dejar las maletas en la recepción, quieren aprovechar lo que queda de día para conocer Roma. Primero se dirigen al Coliseo y pasan allí varias horas, entre una foto y otra, que se han perdido varias veces y que tienen hambre deciden volver al hotel para cenar. Entran en el gran restaurante del hotel y piden la cena. Allí casi todo es pasta así que ambos piden una lasaña.
- ¡Ojalá en España la hicieran tan buena! - Dice Elena probando su plato.
- Te digo yo que hasta más rica.
- ¿Dónde? Porque debería ir cuanto antes.
- Más bien quién. - Responde levantando las cejas mientras muestra la mejor de sus sonrisas.
- ¿Tú? No me lo creo.
- ¡Te lo aseguro!
- Eso habrá que verlo.
- De acuerdo, en cuanto volvamos a Madrid y la universidad nos deje disponibles estás invitada a mi casa a probar el mejor plato de lasaña del mundo.
- ¿Del mundo? Bueno, eso ya sí que no lo creo.
- Cambiarás de opinión, te lo aseguro.
Siguen hablando durante la cena y tras pedir el postre y acabarlo se dirigen de nuevo a la recepción a coger sus cosas y para que les den la llave de la habitación. Un rato después cogen el ascensor para subir a la planta correspondiente. Abren la puerta y entran en la que será la habitación de ambos durante un par de días. Rápidamente los dos se dan cuenta de una cosa.
- ¿Hay sólo una cama? - Pregunta ella dejando sus cosas en el suelo.
- Juraría que en la reserva pedí dos camas individuales, se habrán equivocado. Voy a bajar un momento a recepción y lo pregunto.
- Vale.
Ella se acerca corriendo a mirar la hora, cree que ha llegado el momento. Coge el móvil y lo comprueba. Sí, ya es 2 de octubre, ya es el cumpleaños de su amigo. Le espera sentada en el pequeño sofá de la habitación, quizá se pueda hacer cama y dormir allí, pero no, el único sitio en el que se puede descansar ahí es en la cama de matrimonio que tiene enfrente. Escucha un par de pequeños golpes en la puerta y se acerca a abrir, es Álvaro.
- ¿Qué te han dicho?
- Que efectivamente se han equivocado pero que no pueden darnos otra habitación, está casi todo cogido.
- Bueno... Vale, no pasa nada, ya nos apañaremos.
- Vale. Voy a cambiarme.
El moreno de la barba entra en el baño con el pijama en una mano y cierra la puerta, al otro lado de ella la chica también se cambia y saca rápidamente el regalo que le compró días antes.
- ¡Ya estoy! - Dice abriendo la puerta del baño.
- ¡Felicidades! - Exclama su amiga mientras se acerca corriendo a abrazarle.
- ¡Muchas gracias pequeña!
- Toma. - Dice dándole una bolsa.
- De verdad que no tenías por qué comprar nada.
- ¡Claro que sí! ¡Es lo que hacen los amigos!
- ¡Me encanta! ¡Mañana me la pondré! - Dice Álvaro tras comprobar que le ha regalado una camisa bastante bonita.
- ¿De verdad te gusta? ¡Me alegro!
- Muchas gracias de verdad. - Dice volviendo a abrazarla y dándole un beso en la mejilla.
- Bueno, ahora me da que tenemos que ir a dormir. Mañana habrá que madrugar si queremos ver todo lo que podamos.
- ¡Vale! Pero que sepas que de una buena fiesta cuando volvamos no te libras eh.
- ¡Me parece bien!
A continuación él vuelve a entrar en baño para lavarse los dientes justo después de que ella lo haga. Mientras Elena saca una de las mantas que encuentra en el armario y con una de las almohadas que hay sobre el colchón se monta su propia cama en el pequeño sofá.
- ¿Qué haces ahí metida? - Pregunta su amigo al verla así.
- Tú eres el del cumple, te toca a ti la cama grande.
- ¡No seas tonta! Ahí cabemos los dos perfectamente, no vamos a morir por dormir en el mismo colchón.
- Que no me molesta de verdad, aquí estoy agusto.
- ¡Pero si eso en enano!
- Es cómodo también.
- Venga, sal de ahí.
- Álvaro, de verdad, estoy bien.
- Pues no me dejas otra elección. - Se acerca a ella y la coge en volandas aunque Elena no se lo pone fácil.
- ¡Suéltame!
- Ya voy. - Contesta y justo después la deja caer sobre la cama. La arropa y le da un pequeño beso sobre el flequillo que le cubre la frente. - Buenas noches.
- Cabezota...
- Sabes que estás mucho mejor aquí. - Ella suelta una leve carcajada.
- Buenas noches cumpleañero.