viernes, 8 de agosto de 2014

Capítulo 8.

Mira preocupada la pantalla del móvil. Lleva casi un mes sin hablar con el chico. No es porque ella no quiera... Parece que él la evita.
Llaman a la puerta de su habitación.

- Pasa. - Dice casi sin ganas.
- ¡Ya los tengo Clara! - Exclama Elena eufórica agitando los dos billetes que sujeta con una mano.
- ¡Bien! - Contesta sin entusiasmo.
- Ey, ¿qué te pasa?
- Nada...
- ¿Blas?
- ¿Blas o Alba? Desde que volvió el día del concierto no he vuelto a hablar con él. ¡Hace casi un mes! Y con lo que me contó Paula no sé qué pensar...
- Se va a arreglar todo, ¿vale?
- Eso es fácil decirlo.
- A ver Clara, mírame. - Pide su amiga sentándose a su lado. - Ahora voy a ir a tomar algo con Álvaro. Lo hablaré con él, seguro que puede hacer algo.
- Gracias...
- ¡No se dan! Por cierto... ¡Que en una semana nos vamos a París! Toma. - Le entrega el billete a su amiga. - ¿No estás nerviosa?
- ¡La verdad es que me apetece mucho! Llevábamos planeando este viaje desde hace años, ¡éramos las únicas del grupo que íbamos a clase de francés!
- ¡Y espero que haya servido de algo! Que sino...
- Eso espero... - Dice resoplando. - Por cierto, ¿y eso de que te vas con Álvaro? ¡Con lo que le odiabas!
- Tampoco le odiaba...
- Más de una vez me dijiste 'le odio'. Eso es odiarle.
- Bueno, vale, pero ya no. Estaba enfadada por una tontería y el en concierto lo arreglamos. Ya está.
- Si eso ya lo sabemos todos. La cosa es que por ejemplo: Rocío y Dani varias veces han quedado, Marina acabó presentándole a Laura a Carlos y bueno, David y Paula como eran amigos de hace tiempo... ¡Pero tú nunca has dicho nada! ¿Es la primera vez que quedáis? 
- Bueno... Hemos estado hablando mucho todo este tiempo... Alguna vez nos hemos visto pero ha sido poco.
- ¡Y no nos lo has dicho! ¡Muy bonito!
- ¡Ni que me fuera a casar! - Ríen las dos escandalosamente.
- Y dime, ¿qué vais a hacer? 
- Me ha invitado a comer.
- ¿Es una cita? ¡Es una cita!
- ¡No lo es!
- ¡Venga, Elena, sabes que sí! Espera, espera, espera.
- No me gusta cuando me llamas Elena... Sabes que prefiero Eli y siempre que lo dices es para liarla...
- ¡Eli Gango! Sería así, ¿no?
- ¡Clara! Dios... ¡Juro que te mato! - Ríe y la golpea con un cojín. - Además... Es García-Gango. 
- ¿Te sabes el nombre completo? - La morena bajita ríe más fuerte que nunca. - Eso sí que no lo esperaba.
- Bueno, luego te cuento que voy a llegar tarde. - Dice mirando la hora.
- ¡Vale! ¡No te hagas la dura eh! - Exclama haciendo que la morena del flequillo salga de la habitación riendo.



Se recoge el pelo con una coleta y entra en el salón. Enciende la televisión y busca algo para ver. Nada, en casi todas las cadenas está el telediario. Decide ir a la cocina para pensar qué puede cocinar. Hoy sus padres trabajan y le ha tocado pasar el día sola. Abre la nevera, está casi vacía. Su madre ya la avisó de que no le había dado tiempo a hacer la compra y que seguramente le tocaría ir a comprarse algo de comida fuera de casa, pero Marina se niega, tiene que disfrutar el fin de semana antes de volver a la universidad, y con disfrutar se refiere a dormir.

- ¿Y ahora qué hago? - Se pregunta después de no haber encontrado nada que la lleve más de diez minutos de cocinar.

Finalmente decide que lo mejor será llamar y pedir una pizza. Y así hace, marca el número pero, antes de pulsar el botón para llamar alguien toca el timbre de su puerta.

- ¡Sorpresa! - Dice Mario en cuanto le abren la puerta.
- ¿Pero qué haces aquí? Osea, ¿qué haces aquí ya? ¿No llegabas en noviembre?- Pregunta la chica rubia mientras le abraza.
- No... Te mentí. Quería darte una sorpresa y aquí estoy. Y... ¡He traído comida!
- ¿Te he dicho alguna vez lo mucho que te quiero? - Pregunta riendo mientras cierra la puerta de casa una vez que el chico está dentro.
- No lo suficiente... He traído un par de hamburguesas con patatas y eso.
- ¿Has cogido postre?
- McFlurry de oreo con chocolate, ¿no? - Dice enseñándole el helado a su amiga.
- Como sigas así acabaré casándome contigo, lo prometo.
- Ojalá... - Susurra el chico de manera casi inaudible.
- ¿Decías algo?
- No, nada. ¿Dónde pongo esto? - Pregunta señalando las dos bolsas con comida.



Sigue esperando en la calle que Álvaro le había dicho. ¿Y si se ha confundido? Lleva un rato esperándole y no llega. Decide buscar en el móvil el mensaje en el que ponía la dirección. Lo comprueba y sí, está bien. Quizá le haya pasado algo... ¿Y si le llama? Tampoco quiere parecer una pesada... Además, sólo llega casi diez minutos tarde. Eso no es mucho, ¿no? Antes de que siga pensado dos manos le tapan los ojos.

- ¿Quién soy?
- ¿El chico que llega tarde?
- Y que lo siente mucho. - Contesta el moreno de la barba mientras la chica se gira para darle dos besos y un pequeño abrazo. - Me ha costado muchísimo aparcar. Lo siento.
- No pasa nada, de verdad.
- Nuestra primera cita y llego tarde, sí que pasa.
- ¿Tú también lo llamas así?
- ¿A qué te refieres?
- No sabía que esto era una cita. Sino me habría arreglado más...
- Una cita de amigos, ¿no?
- ¡Como tú digas! - Contesta la chica sonriendo.
- Bueno, ¿entramos? - Pregunta el chico abriendo la puerta del restaurante.
- ¡Claro!

Pronto los dos están sentados en la mesa. Un camarero les atiende minutos después y piden la comida y bebida.

- ¿Y os vais Clara y tú solas?
- Sí. Nos vamos sólo tres días pero bueno, con esto de la universidad no podíamos más.
- ¿Sabes a quién le encanta París? A Blas.
- ¿Sí? Pues justo de él te quería hablar...
- Dime.
- ¿Le ha pasado algo con Clara?
- Más bien parece que le ha pasado algo con el resto del mundo. Últimamente se pasa los ensayos enfadados, viene con mala cara...
- Pero, ¿vosotros sabéis por qué?
- Y perfectamente. El por qué tiene nombre.
- Alba...
- ¡Exacto!
- Blas no habla con Clara desde el concierto... Nada, ni una palabra. No contesta a los mensajes ni a las llamadas.
- Lo peor es que no creo que sea cosa suya. Apuesto a que esa chica le controla hasta el móvil...
- Tenemos que hacer algo.
- Yo tengo un plan... Y creo que es bastante bueno.
- ¿De verdad?
- ¿Quieres oírlo?
- ¡Claro!

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