Miércoles, octubre va a comenzar en unos días. La chica se levanta sin fuerzas de la cama, otro día más que tiene que ir a la universidad y no le hace ni pizca de gracia. Va a la cocina a prepararse algo para desayunar y en cuanto se lo toma vuelve a su cuarto para vestirse. Elige la ropa que pensó la noche anterior, sí, se quedó pensando hasta quedarse dormida en qué se pondría al día siguiente, pero tiene una explicación: Blas. La tarde anterior volvieron a hablar y decidieron quedar para ir a dar una vuelta después de comer. Se viste rápidamente y va al cuarto de baño, se peina, se lava los dientes y de nuevo entra en la habitación, coge su bandolera llena de apuntes y algún libro y, con el móvil en la mano, sale de casa.
Once y media de la mañana, comienza la primera clase. Tras esa llega otra más y finalmente es libre por ese día a las dos en punto. Los miércoles tiene suerte, sólo tiene clases por la mañana y durante pocas horas. Coge el autobús para llegar a casa, por suerte su madre ya tiene la comida preparada.
- ¿Qué tal las clases? - Pregunta su madre colocando los platos sobre la mesa.
- Bien, un poco aburridas pero bien.
- Bueno, me alegro.
Clara toma su asiento en la mesa y come de forma rápida, tiene sólo 45 minutos para hacerlo y llegar al sitio en el que ha quedado con Blas.
- ¿Te pasa algo? ¡Vas a acabar atragantándote! - Dice su padre.
- Papá, o como rápido o llegó tarde.
- ¿Tarde? ¿A dónde? Que yo sepa hoy no tienes ninguna clase por la tarde.
- He quedado.
- ¿Con alguna de las chicas?
- No, no. Con un amigo.
- ¿Un amigo?
- Sí, papá, un amigo.
- ¿Y tiene nombre ese amigo?
- Se llama Blas y como sigas haciendo preguntas va a tener que quedarse esperándome.
La bajita de ojos claros se levanta apresuradamente y deja su plato en la cocina. Después, va a la habitación .
- Clara, ¿y el postre?
- ¡Mamá no tengo tres años y tampoco tengo hambre!
- Demasiadas prisas tienes por ese chico.
- ¡Qué pesados estáis hoy eh!
Tras esto sale de casa casi corriendo, la toca esperar varias estaciones de metro que recorrer y si no va deprisa no llegará a tiempo.
Sólo han pasado tres minutos desde la hora que quedaron y ya está llamando a su timbre.
- ¡Hola Clara!
- Hola. - Contesta sonriendo. Después de saludarse se dan dos besos. Los dos se quedan un poco parados y Blas reacciona con un fuerte abrazo.
- Te echaba mucho de menos.
- Yo también chiqui.
- Pasa, pasa. Cojo mi abrigo y nos vamos.
- Vale. - Responde ella cerrando la puerta de la casa nada más entrar.
- ¡Listo! - Dice el chico saliendo de su habitación y cogiendo las llaves de casa. - ¿Nos vamos?
- ¡Claro!
Caminan hablando como lo hacían al conocerse. Han olvidado todo lo ocurrido en este último tiempo dando paso a lo que parece una gran amistad.
- ¿Quieres que vayamos a tomar algo?
- Yo la verdad que lo prefiero, hace un poco de frío en la calle.
- Si quieres volvemos a mi casa y tomamos allí lo que sea.
- Como tú quieras Blas.
- Entonces vamos. - Contesta riendo.
- ¿Sabes? ¡En dos días me voy con Elena a París! - Cuenta ella de camino a casa del chico.
- ¿De verdad? ¡No tenía ni idea! - Miente.
- Sí, nos vamos el viernes y volvemos domingo. Es poco tiempo pero es lo que nos permite la universidad.
- No sé si lo sabrás, pero a mí me encanta ese sitio, ¡he ido varias veces y volvería siempre!
- ¡Vaya! Espero que me guste tanto como a ti.
- ¡Te aseguro que sí! - Siguen caminando en dirección contraria a la de antes pero ahora en silencio. - Siento haber estado sin hablarte todo este tiempo. Te aseguro que no fue mi culpa y sé que es difícil de creer, pero tienes que hacerlo. - Él la mira, pero ella escucha atenta mirando el suelo. - ¿Sabes? - Se rasca la cabeza. - Lo pasaba genial contigo, me hacías reír, sabes que siempre lo pasábamos muy bien y quiero que vuelva a ser así, como está tarde, así siempre. Clara... Me gustabas y aunque haya pasado todo este tiempo, creo que lo sigues haciendo. - La chica le dedica una sonrisa con las mejillas un poco rojas.
- Yo... No sé qué decir...
- No hace falta que digas nada, sólo quería que lo supieras. - Tras esto agarra la mano de Clara y caminan juntos hasta su casa. Una vez que han llegado él abre la puerta. - ¿Qué haces aquí? - Pregunta al ver una chica rubia en su salón viendo una serie tranquilamente.
Espera en la puerta del cine con dos entradas en la mano. Es justo la hora a la que han quedado y ya ve como llega su amiga.
- ¡Hola!
- ¡Buenas! - Contesta Paula abrazándole. - ¿Tienes ya las entradas?
- ¡Sí! La película empieza en quince minutos así que mejor vamos pasando ya. - Responde David.
- ¡Perfecto!
Los dos entran juntos y primero se dirigen al puesto de palomitas. Allí compran algo de comida y un par de bebidas. Después, entran en la sala de cine.
- ¿Qué película es? - Pregunta la chica buscando sus asientos.
- No me acuerdo del título.
- Ah, pues bien. - Dice riendo.
- Lo que sé es que es de miedo.
- ¿Quieres hacerme sufrir?
- ¡Me dijeron que estaba muy bien!
- Yo a eso lo llamo excusa.
Las luces de la sala se apagan y tras unos minutos de publicidad, la película comienza.
Se lleva un par de sustos mientras el chico la contempla riendo.
- La próxima vez elijo yo. - Susurra para no molestar al resto.
- Anda, ven. - El chico la abraza y ambos siguen viendo la película. Poco después, ella vuelve a asustarse.
- Como me sueltes juro que te mato. - Amenaza asustada.
- No voy a soltarte, aunque cuidado, a lo mejor viene el asesino y...
- ¡Cállate! - Exclama ella. Algunos ya se quejan de que estén hablando durante la película.
- ¿De verdad estás tan asustada? - Pregunta el bajando el tono y acercándose más a su amiga.
- ¿A ti que te parece? - El chico la observa detenidamente. ¿Desde hace cuántos años se conoce? No la ha visto tan asustada nunca y menos por una película. Se siente algo culpable y no aparta la vista de ella. La quiere y la tiene más cerca que nunca. ¿Y si la besa?
- Paula...
- Dime. - Sin pensárselo dos veces se lanza y la da un beso. Automáticamente se repite en su cabeza: ¿Qué he hecho?
- ¿Quién es esa? - Pregunta Alba levantándose del sofá.
- Ella no es nadie, no empieces.
- ¿Sabes Blas? Creo que no pinto nada aquí, si de verdad querías dejar de hablar conmigo porque estabas con ella podrías habérmelo dicho. Lo habría aceptado mejor que otra de tus mentiras.
- Clara yo... - La morena baja rápidamente las escaleras llorando por cada una de las ilusiones que se había montado gracias a las palabras del chico minutos antes. - Contenta, ¿no? ¡Ya estás otra vez aquí acabando con todo lo que tengo!
- Pero, ¿qué dices? ¿De verdad lo del otro día iba en serio?
- ¡Claro que iba en serio! ¡Si dije que quiero que te marches es que quiero que te vayas y lejos!
- Blas, estás bajo mucha presión con esto del primer disco, relájate, ¿vale?
- ¡No me digas que me relaje! ¡Y no digas nada sobre el disco! ¡Te aseguro que no tienes ni idea de nada!
- Ay, ¡qué pesado te pones a veces! - La chica vuelve a sentarse en su asiento y cambia de canal.
- Alba, ¿qué no entiendes de vete, de fuera, de márchate?
- ¿De verdad me estás haciendo esto? ¿Con todo lo que hemos vivido?
- ¿Te estás escuchando? Será todo lo que has vivido tú, estando feliz fastidiándome todos y cada uno de mis proyectos. ¡Y ahora haces que Clara se vaya!
- ¿Pretendes cambiarme por esa?
- No pretendo cambiarte por que no estamos juntos. ¿Tanto te cuesta entenderlo?
- ¿Cómo te atreves a decir eso?
- Alba, vete.
- Pero, ¡Blas!
- ¡He dicho que te vayas! - La chica del pelo claro se levanta y sale del piso dando un portazo. Por lo menos parece que se ha marchado para siempre, ahora sólo le queda un problema. Coge rápidamente su móvil y marca el número de Clara. Espera unos segundos y no obtiene respuesta, vuelve a intentarlo dos veces más, la última ella le cuelga. ¿Cómo va a intentar arreglar las cosas antes del viaje si ni siquiera puede hablar con ella?
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